Aquella final de los postes cuadrados

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En 1961 el estadio Wankford de Viena acogió uno de los partidos más extraños de la historia de la Copa de la UEFA

El dominio del Real Madrid en la máxima competición continental había terminado. El conjunto español, que había conquistado las primeras cinco ediciones del torneo, cayó en octavos de final frente al FC Barcelona. Con aquella derrota, el Real Madrid le pasó el testigo al club blaugrana, que venció al Hradec Králové checo en cuartos y al Hamburgo en semifinales. Precisamente esa eliminatoria contra los alemanes es una de las más recordadas de la competición.

El Barcelona llegó a Alemania dispuesto a defender el 1-0 conseguido en la ciudad condal. Se trató de uno de los primeros partidos internacionales televisados en España, pero con un final a oscuras. El partido se acercaba al final con un 2-0 en el marcador a favor del Hamburgo cuando la señal del partido en España se perdió. Un retraso en el inicio del encuentro provocó un apagón cuando se alcanzó el tiempo estimado de reserva de la señal. Nadie en España vio como Kocsis remató un centro de Luis Suárez que ponía el 1-2 en el marcador que forzaba un partido de desempate. El tercer partido se jugó en Heysel días después con el Barcelona como campeón.

La temporada 1960/61 fue complicada para el FC Barcelona, que tuvo que jugar cuatro competiciones: en liga terminaron cuartos, en la Copa fueron eliminados por el Espanyol en octavos y se despidieron en cuartos de final de la Copa de Ferias tras ser eliminados por el Hibernian de Edimburgo. La Copa de Europa era su última bala ese año, y habían llegado a la final. Una temporada con más pena que gloria podía terminar con la primera Copa de Europa de la historia del conjunto blaugrana.

La tarde del 31 de mayo de 1961 FC Barcelona y Benfica se dieron cita en Suiza para disputarse el trofeo más prestigioso de Europa. El conjunto portugués, dirigido por Bela Guttman, no contaba aún con Eusebio y el Barcelona viajó con varias bajas y la duda sobre Luis Suárez, que 5 días antes del encuentro había hecho oficial su fichaje por el Inter de Milán.

Quienes sí que estuvieron en la alineación inicial del Barcelona fueron Kocsis y Czibor, los dos húngaros. Ambos habían pisado ya ese césped del estadio Wankford 7 años antes, en la final de la Copa del Mundo. Kocsis y Czibor fueron titulares contra Alemania Federal en la tarde más oscura del fútbol húngaro. Presenciaron sobre el terreno de juego cómo los alemanes remontaban la final y arrebataban la Copa del Mundo a una de las mejores selecciones de la historia. Aquellos recuerdos seguro que pasaron por la mente de los dos jugadores del Barcelona, pero no estaban dispuestos a volver a sufrir allí.

El conjunto español golpeó primero con un gol, precisamente, de Kocsis tras rematar un centro de Luis Suárez. Después de eso, todo cambió. En el minuto 30 José Aguas empató el partido y tres minutos después Ramallets, portero del Barcelona, se marcó en propia puerta. 1-2 y la sensación de estar pisando un césped maldito. El conjunto culé siguió intentándolo después del descanso, pero Mario Coluna consiguió anotar el 3-1. Jarro de agua fría para los blaugrana.

El Barcelona reaccionó y trató de darle la vuelta al marcador y comenzó a atacar sin descanso. Estaba a punto de comenzar el origen de “La final de los postes”. En el minuto 68 Kocsis con el arco totalmente vacío y estrella el balón en la madera. En el 71 de encuentro es Kubala quien prueba fortuna disparando desde la frontal, pero el balón choca con el poste derecho, se pasea sobre la línea, golpea en el izquierdo y vuelve a las manos del portero. Estaban viviendo una pesadilla, aquello no podía ser real.

Por fin, en el minuto 72, Czibor consigue acortar distancias y coloca el 3-2 en el marcador. El partido iba a llegar al final, pero aún daba tiempo a un último ataque. El esférico llega de nuevo a los pies de Czibor que lo golpea. El esférico sale disparado en dirección al arco del Benfica. Se hace el silencio. Los aficionados del Barcelona se aguantan la respiración. Los futbolistas sobre el terreno de juego se miran mientras el cuero está en el aire. Otra vez al palo. Final del partido, el Benfica es campeón de Europa.

En el vestuario los futbolistas del Barcelona no se lo creen, están desolados. Kocsis y Czibor tienen la mirada perdida. Otra vez aquel maldito estadio. Otra vez en Berna. Los dos partidos más importantes de sus carreras habían estado decididos por dos milagros, y no a su favor.

Cuenta la leyenda que a raíz de aquel encuentro hubo un cambio en el fútbol europeo. En algunos países los postes de las porterías ya eran cilíndricos, pero no era una decisión uniforme y algunos estadios, como el Wankford, aún los tenía cuadrados, y de ahí el comportamiento tan extraño del cuero cuando golpea en la madera y sale despedido. Tras aquella pesadilla de partido para los culés, según cuentan, se decidió que todas las porterías serían con postes cilíndricos. Poco importaba ya, nadie iba a devolverles esa final.

En 25 años el FC Barcelona no volvió a una nueva final de Copa de Europa, y cuando lo hicieron volvieron a caer de forma milagrosa contra el Steaua de Bucarest y los penaltis detenidos por Duckadam.

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Redacción Tijuanense

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