El día que los Wolves fueron «el mejor equipo del mundo»

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La victoria del Wolverhampton Wanderers frente al Honved húngaro hizo que se catalogara al conjunto inglés como campeón del mundo

Hungría había humillado a la selección inglesa al vencerla por 7-1 en Budapest, pero lo que más molestó en las islas fue la derrota que sufrieron en Wembley, donde cayeron por 3-6. Fue la primera derrota en casa para la selección inglesa en toda su historia, y eso, en el país donde nació el fútbol, no sentó nada bien.

Es por esto por lo que, cuando se enfrentaron el Wolverhamtpon Wanderers y el Honved de Budapest en 1954, estaba en juego algo más que una simple victoria. El equipo húngaro era catalogado por aquel entonces como uno de los mejores equipos de todo el mundo, pues contaba en sus filas con jugadores como Puskás, Czibor o Kocsis, base de la selección húngara de los Magiares mágicos, subcampeona del mundo en 1954. En el otro lado estaban los Wolves, que habían llevado a cabo una gira de amistosos en los que se enfrentaron a Celtic, Racing Club de Argentina o al Spartak de Moscú.

55.000 aficionados ocuparon los asientos del Molineaux, estadio del Wolverhamtpton, para presenciar un encuentro en el que los ingleses sabían que se estaban jugando el orgullo. El partido empezó y todo parecía encaminado a una nueva humillación húngara en tierras inglesas, y más cuando en el minuto 14 el Honved iba ganando 2-0 gracias a un gol de Kocsis y otro de Machos.

Cuando el árbitro dio comienzo a la segunda parte, muy pocos creerían lo que iban a vivir. A los 4 minutos de reanudarse el partido, Reg Leafe, árbitro del encuentro, señaló penal a favor de los ingleses. Gol de Hancocks y 1-2. Aquel tanto supuso un punto de inflexión en el partido y el Wolverhampton no dejó de atacar el área rival. La afición local confiaba en el empate de su equipo y en el minuto 76 se hizo el milagro, gol de Swinbourbe. La afición de los Wolves estalló de júbilo y, mientras aún festejaban el empate, ocurrió lo que nadie imaginaba. 100 segundos después de haber igualado el partido, Swinbourne se sacó de la chistera un disparo que perforó la red húngara y puso el 3-2 en el marcador. Inglaterra, gracias a los Wolves, había conseguido saciar su sed de venganza.

“Somos los campeones del mundo”, estas fueron las palabras de Stan Cullis al terminar el encuentro y de las que se hicieron eco la mayor parte de periódicos del país la mañana siguiente. Todos los diarios amanecieron con titulares que colocaban a los Wolves como el mejor equipo de todo el mundo, algo que no sentó demasiado bien en otros países.

Gabriel Hanot, cronista del diario francés L’Equipe, no tardó en cuestionar esas afirmaciones sobre el Wolverhampton diciendo que, si de verdad se querían considerar los mejores de Europa y del mundo, que tendrían que vencer a Milan o Real Madrid. En esa misma crónica, Hanot propuso que, para decidir qué equipo era el mejor de Europa, se creara una competición que enfrentase a los campeones de liga de cada país, con partidos de eliminatoria a ida y vuelta hasta llegar a una final.

Las reuniones para la creación de aquel torneo comenzaron con carácter inmediato y se dieron cita representantes de los grandes equipos europeos del momento para poner en orden esa idea. La UEFA miró aquello con receló y prohibió que se denominara a aquel torneo como Copa de Europa, ya que sería la denominación que tendría el torneo de selecciones que desde la institución estaban desarrollando (y que con el paso del tiempo recibiría el nombre de Eurocopa).

El 4 de septiembre de 1955, tan solo nueve meses después de la victoria del Wolverhampton frente al Honved, daba comienzo la Copa de clubes campeones de Europa, aunque hoy en día se le conoce bajo el nombre de Champions League

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Redacción Tijuanense

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