El Estrella Roja y el último gran triunfo de Yugoslavia

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El equipo balcánico fue el último club del Este que consiguió conquistar la Copa de Europa

La temporada 1990/91 en la Copa de Europa iba a arrancar de nuevo sin participación inglesa. Ya había terminado la sanción impuesta a los ingleses debido a los incidentes sufridos en Heysel pero el Liverpool, que fue campeón de liga, aún tenía otros tres años más de sanción que cumplir. Otro equipo que tampoco pudo participar en la gran cita europea fue el Ajax de Ámsterdam, que también tenía que cumplir con una sanción debido a un incidente que ocurrió frente al Austria Viena en la Copa de la UEFA la temporada anterior. Una barra de metal fue arrojada desde la grada y golpeó al arquero del Austria Viena.

Quienes tuvieron doble participación fueron los italianos. Por un lado, estaba el Nápoles de Diego Armando Maradona, campeón del scudetto en la temporada 89/90 y por otro lado estaba el Milan de Arrigo Sacchi, que accedió directamente a octavos de final como vigente campeón de la Copa de Europa. Sorprendió la rápida eliminación del Nápoles, que en octavos no pudo superar al Spartak de Moscú y cayó en penaltis. El Milan, por su parte, consiguió superar al Brujas por un 1-0, logrado en el partido de vuelta.

El equipo de Sacchi parecía de nuevo llamado a la gloria europea, pero en cuartos de final se cruzaron contra el Olympique de Marsella y su ambicioso proyecto. El empate a uno en San Siro hizo que todas las cartas se jugasen en el Velódromo de Marsella, donde murió el gran proyecto de Sacchi. Waddle, jugador del Olympique de Marsella anotó el 1-0 a 15 minutos del final. Si el Milan conseguía marcar, el partido iría a la prórroga, pero entonces ocurrió lo inesperado: un apagón dejó sin electricidad el estadio del Olympique de Marsella. Los futbolistas del conjunto italiano se retiraron a los vestuarios esperando que se suspendiera el partido y se tuviera que repetir, pero no fue así. Cuando la luz volvió y el arbitro fue a reanudar el partido, se encontró con la negativa del Milan de saltar al campo. Aquella decisión provocó su descalificación y se dio el partido por perdido a los italianos por 3-0 y un año sin poder jugar competiciones europeas.

En semifinales el Olympique de Marsella se vio las caras con el Spartak de Moscú, que había dado la campanada eliminando al Real Madrid por 3-1 en el marcador global. A pesar de esa gesta heroica, los soviéticos terminaron cayendo por 2-5 frente al Olympique de Marsella, que se metía en su primera final de Copa de Europa.

En aquella final estaría también el Estrella Roja de Belgrado. Después de imponerse al Grasshopper en dieciseisavos de final por 4-1, al Glasgow Rangers (por el mismo resultado) en octavos y al Dinamo Dresde en cuartos por 6-0, tan solo un escalón separaba a los yugoslavos de la gran cita europea. Su rival en semifinales fue el Bayern de Múnich, que buscaba conquistar el entorchado europeo tras caer en la final de 1987 frente al Oporto (equipo al que casualmente eliminó en cuartos de final en 1991). En el partido de ida, celebrado en Múnich, el Estrella Roja se impuso contra todo pronóstico por 1-2. Parecía que todo estaba escrito, que aquella última generación dorada de futbolistas yugoslavos tenía que escribir su nombre en la historia. El partido de vuelta se jugó en el “pequeño Marakaná” de Belgrado, y el destino parecía marcado. El partido se acercaba al final con un 1-2 en el marcador, por lo que habría prórroga, pero en el minuto 90 un gol de Augenthaler (que ya había marcado antes) se anotó en propia puerta. 2-2 y el Estrella Roja que iba a disputar la gran final.

Mientras Yugoslavia se encontraba al borde del caos y el conflicto armado, Olympique de Marsella y Estrella Roja disputaban en el Estadio San Nicola (Bari, Italia), la primera final de Copa de Europa de su historia. El miedo era evidente en los dos equipos, que no quisieron asumir demasiados riesgos y el encuentro se terminaría decidiendo en la tanda de penaltis. Prosinečki anotó su primer lanzamiento y Amoros falló para el Marsella. Los yugoslavos no erraron en el resto de los penaltis y se proclamaron campeones de Europa.

Aquella hazaña fue histórica. Después de lo vivido con el Steaua de Bucarest en 1986 parecía muy difícil ver de nuevo a un equipo de Europa del Este levantar el gran entorchado europeo. Como he dicho antes, aquello fue cosa del destino. Apenas un mes después de haber conquistado el fútbol europeo la guerra comenzó. Eslovenia y Croacia declararon su independencia en junio de 1991, lo que derivó en uno de los mayores conflictos europeos desde el final de la 2º Guerra Mundial. El Estrella Roja de Belgrado fue obligado a jugar lejos de Serbia y aquella generación dorada de futbolistas, que apenas un mes antes habían tocado el cielo en Italia, se fue dispersando y sus grandes jugadores terminaron fichando por otros grandes clubes europeos.

Proscinečki fichó por el Real Madrid, Savicevic se marchó al AC Milan (donde lograría su segunda Copa de Europa en 1994) Darko Pancev fichó por el otro club de Milán, el Inter, Mihajlović también puso rumbo a Italia para jugar en la AS Roma. La última gran generación de Yugoslavia se dispersó por el continente, pero aquella gesta quedó escrita de por vida en los libros de la historia del fútbol.

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Redacción Tijuanense

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