El futbolista que dio la espalda al nazismo

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Matthias Sindelar se convirtió en el líder de la mejor selección austríaca de la historia antes de rechazar vestir la camiseta alemana

Prefirió renunciar al fútbol que renunciar a sus valores. Esta podría ser la frase que resuma la vida de Matthias Sindelar. Nacido en Checoslovaquía en el seno de una familia de comerciantes judíos, Sindelar se trasladó joven a Viena, y allí comenzaría a escribir su leyenda.

A pesar de su temprana edad, Sindelar comenzó a destacar como un futbolista que era capaz de destrozar sin apenas problemas a cualquier equipo que se le pusiera delante. Con 18 años despuntó en el Hertha de Viena y con 21 fichó por el Austria de Viena, uno de los equipos más importantes de la ciudad. El resto de su carrera no cambió de camiseta. 15 años en el Austria de Viena le valieron para levantar dos Copas Mitropa, una liga y cinco copas.

Desde sus orígenes Austria ha sido un país donde el talento no ha pasado desapercibido. En el siglo XVIII Wolfang Amadeus Mozart, nacido en Austria, se consagró como uno de los músicos más importantes de la historia. 178 años después del nacimiento de Mozart, Sindelar se convirtió en el líder de la mejor generación de futbolistas austríacos de la historia.

Con el apodo de “Mozart” bajo el brazo por su capacidad de dirigir a sus compañeros del Austria de Viena, Sindelar recibió la llamada de la selección con tan solo 23 años. Su debut internacional fue contra Checoslovaquia en una especie de “derbi” entre dos países que hasta hacía no tanto habían formado parte del Imperio austrohúngaro. Sindelar anotó el gol de la victoria, había comenzado la época dorada de la selección de Austria.

Apodada Wunderteam (equipo maravilla), la selección austríaca se consagró como una de las mejores de toda Europa. Entre 1931 y 1934, año de mundial, tan solo perdieron seis partidos de los 36 disputados. De las derrotas sufridas por la selección, hubo una que pasó a la historia: la sufrida ante Inglaterra en Stamford Bridge. A pesar de caer por 3-2, la selección de Austria fue capaz de doblegar a Inglaterra, y cuando regresaron a su país, fueron recibidos con honores. Ah, y Sindelar anotó otro gol en aquel encuentro.

Con el cartel de favoritos colgado en el cuello, la selección austríaca llegó al Mundial de 1934, organizado por Italia. El Wunderteam fue avanzando de rondas gracias a la dirección de Sindelar y los goles de Josef Bican (sí, otra vez él). La selección de Austria se deshizo de Francia primero y de Hungría después, con lo que alcanzaron las semifinales del torneo. Italia sería el último escollo antes de la gran final y poder tocar la gloria. Pero no fue la selección italiana la auténtica rival aquella tarde, sino Benito Mussolini. El dictador había logrado organizar el Mundial en Italia para lograr más fácilmente el trofeo y contentar a las masas. Italia venció a Austria con un gol en fuera de juego y a Checoslovaquia en la final. Mussolini le había regalado a su país la Copa del Mundo.

El Wunderteam se preparó entonces para la siguiente cita mundialista que se celebraría en Francia en 1938, pero entre medias apareció la sombra de Alemania y Adolf Hitler para impedirlo. Austria rechazó en varias ocasiones su anexión al nuevo imperio alemán que quería comenzar su expansión, pero solo retrasaron lo inevitable. En 1938, con el mundial a la vuelta de la esquina, Adolf Hitler proclamó en anchsluss (anexión de Austria a Alemania) tras unas votaciones manipuladas y una invasión del país.

Al igual que hiciera Mussolini en su momento, Hitler quería utilizar el fútbol como forma de apaciguar a las masas, por lo que su idea fue la de crear una poderosa selección alemana, para la que se nutrió de varios jugadores del Wunderteam, pero no de todos. El objetivo principal fue Sindelar, quien rechazó unirse a la nueva selección alemana fingiendo una infinidad de lesiones.

Como forma de conmemorar el anchsluss se decidió celebrar un partido entre Alemania y Austria en el estadio Prater de Viena. Al encuentro acudieron las autoridades nazis más importantes, incluido el mismo Führer, que querían presenciar el triunfo ario sobre Austria. Amenazados por las autoridades alemanas, el Wunderteam tenía que reprimir su talento para no humillar al combinado germano, pero solo funcionó durante la mitad del encuentro. Sindelar salió al terreno de juego desplegando toda su calidad, pero errando de manera increíble en sus disparos, pero solo en la primera mitad. Tras el descanso Austria anotó dos tantos (uno de ellos de Sindelar) y venció por 2-0.

La leyenda dice que tras marcar su gol, Matthias Sindelar celebró bailando en tono burlón frente al palco de autoridades nazis, pero es solo una leyenda. Tras aquel partido, el Wunderteam pasó a la historia sin poder alcanzar la gloria, como hicieran posteriormente Hungría, Holanda o la Brasil de los 80.

Otra leyenda dice que después de aquel partido, Sindelar se convirtió en símbolo de rebelión contra el nazismo, por lo que fue perseguido por la Gestapo hasta que se suicidó por la presión que ejercieron sobre él los alemanes. La verdad es que sí, Sindelar fue señalado por los nazis por negarse a unirse a su selección, pero no se tiene constancia ni de que fuera perseguido ni de que su muerte se produjo por suicidio. Lo que es cierto es que el 23 de enero de 1939 el corazón de Sindelar dejó de latir a causa de la inhalación de monóxido de carbono por un escape de gas.

Tal vez sea cosa del destino que Mozart y Sindelar fallecieran con 35 años, o quizá es que el talento en Austria está destinado a disfrutarse de forma efímera.

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Redacción Tijuanense

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