El golfo de México enfrenta una continua amenaza de nuevos desastres petroleros por deslizamientos del fondo marino

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Por Actualidad RT

México.- Un vínculo entre los deslizamientos del fondo marino en el golfo de México y ciertos terremotos que se han producido a centenares de kilómetros de esa zona, que abunda en infraestructura petrolera, fue detectado recientemente.

Así lo señala un estudio publicado en Geophysical Research Letters y recogido por National Geographic, que registra 85 derrumbes de barro submarino que tuvieron lugar entre 2008 y 2015 y hasta ahora no eran conocidos.

Diez de ellos se produjeron sin causa evidente. Los restantes 75 sorprendieron a los investigadores por haber ocurrido minutos después de sismos remotos, en su mayoría temblores de magnitud pequeña o media, que se registraron a más de 900 kilómetros de distancia a lo largo de la costa occidental norteamericana.

La mayoría de estos terremotos solo se aproximaron a los 5 puntos de magnitud, por lo cual «no fueron cubiertos por los reporteros», precisa Wenyuan Fan, autor principal de la investigación y sismólogo de la Universidad Estatal de Florida.

Eso, y el hecho de que movimientos telúricos de mayor magnitud no produjeran derrumbes detectables, indicó a Fan que la potencia de un determinado sismo podía no ser el factor determinante en los deslaves ocurridos en el golfo.

«Esto llama a realizar un experimento costa afuera para revelar todos los mecanismos físicos que causan los deslizamientos submarinos», señala Fan.

Riesgos geológicos

Sus hallazgos tienen implicaciones que van más allá del estudio de los terremotos: las casi 2.000 plataformas petroleras y las decenas de miles de kilómetros de oleoductos y gasoductos que operan en el golfo de México podrían correr riesgos geológicos.

«No es imposible que una plataforma sea destruida en un deslave, cosa que ya ha tenido lugar», comenta Ian MacDonald, profesor de oceanografía en la Universidad Estatal de Florida, quien no está involucrado en el estudio.

Uno de los derrames más dañinos en la historia de EE.UU., el de Taylor Energy, frente a Luisiana, ocurrió debido a un deslizamiento submarino provocado por la olas y los vientos desatados por el huracán Iván en 2004. Desde entonces ha vertido diariamente centenares de barriles de crudo al océano, puesto que es difícil acceder y taponar este tipo de averías bajo la espesa capa de sedimentos.

Fan espera que su estudio ayude a las compañías energéticas y a los reguladores a tomar decisiones sanas acerca de la ubicación de nuevas infraestructuras petroleras. La detección sísmica también podría ser modificada para crear un sistema de alerta temprana que gane minutos preciosos para tomar medidas de emergencia, taponear la extracción y, en lo posible, prevenir desastres ecológicos antes de que ocurran.

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Redacción Tijuanense

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