El milagro de Estambul

Expresa tu emoción

Liverpool y AC Milan protagonizaron en 2005 una de las mejores finales de la historia de la Champions League

Parecía que estaba escrito y que algo sorprendente tenía que ocurrir en la temporada 2004/05. La Champions League celebraba su edición número 50 y la verdad es que no dejó a nadie indiferente.

Tras conseguir clasificarse en la fase de grupos, los equipos que disputaron los octavos de final fueron: Manchester United, Milan, Porto, Inter de Milán, Werden Bremen, Olympique de Lyon, PSV, Mónaco, Barcelona, Chelsea, Bayern de Múnich, Arsenal, Liverpool, Bayer Leverkusen, Real Madrid y Juventus.

Las rondas fueron pasando, con sorpresas incluidas como la eliminación del Real Madrid a manos de la Juventus. En semifinales el Milan se enfrentó al PSV y el Liverpool al Chelsea. La primera de estas dos eliminatorias fue la más emocionante de todas, pues el Milan ganó 2-0 en San Siro pero cayó por 1-3 en Eindhoven. El valor doble de los goles fuera de casa salvó al equipo de Ancelotti, que se metía en la final del torneo. Por otro lado, Chelsea y Liverpool regalaron una eliminatoria más light. El 1-0 en Anfield hizo bueno el empate a cero en Stamford Bridge y clasificó al Liverpool para la gran cita europea.

El Estado Olímpico Atatürk, en Estambul, fue escogido como sede de aquella final de la Champions League y que le valió, a posteriori, para ganarse el apodo de “El milagro de Estambul”.

Antes de la gran cita las apuestas daban como claro favorito al Milan, por encima del Liverpool. Dida, Cafú, Maldini, Nesta, Pirlo, Seedorf, Gattuso, Kaká, Shevchenko y Crespo eran algunos de aquellos integrantes del Milan, que contaba con una generación dorada y que, a priori, no iba a tener problemas en acabar con el Liverpool, cuyo equipo, nombre por nombre, era bastante inferior al de los italianos. Dudek, Carragher, Xabi Alonso, Luis García y Gerrard eran los futbolistas más destacados del conjunto inglés, que no iba a darse por vencido antes de empezar.

Lo cierto es que el encuentro comenzó de cara para el Milan, que en el minuto 1’ anotaba el primer gol por medio de Paolo Maldini. Un doblete de Crespo en la recta final de la primera parte (38’ y 44’) ponía el 3-0 en el marcador antes del descanso. Los ánimos de la afición italiana estaban por los aires, se veían campeones de Europa antes incluso de salir a disputar el segundo tiempo, y eso fue su perdición.

La confianza del Milan no se vino abajo ni con el gol de Gerrard en el minuto 54. Dos minutos después, en el 56’, Smicer anotó el 3-2. Rafa Benítez y su Liverpool se lo estaban creyendo y aún tenían bastante que decir. El conjunto rossonero trató de no derrumbarse y aguantar la ventaja, pero estaba escrito que algo grande tenía que ocurrir en aquella final. En el minuto 60 Xabi Alonso empató el encuentro. Seis minutos mágicos le sirvieron al Liverpool para igualar el marcador. Ancelotti y sus jugadores no se creían lo que estaban viendo.

El encuentro terminó 3-3, al igual que la prórroga y todo se tendría que decidir en los penaltis, donde Dudek se vistió de héroe. Serginho y Pirlo fallaron los dos primeros penaltis del Milan, mientras el Liverpool anotó sus dos primeros lanzamientos. Tomasson marcó el penal y Kaká se aprovechó del error de Riise para igualar la tanda. Quien no falló en su lanzamiento fue Smicer, que obligaba a Shevchenko a anotar si quería mantener a su equipo con vida.

El gesto del ucraniano antes de su lanzamiento presagiaba lo peor para el Milan. Con una inseguridad impropia de un delantero de su talla, Shevchenko erró el penal, que atajó Dudek y el Liverpool se proclamó campeón de Europa. Aquella noche, sobre el césped de Estambul, se sintió más fuerte que nunca el You’ll never walk alone.

Facebook Comments

Redacción Tijuanense

Read Previous

Adhara Pérez, la niña mexicana que comparan con Einstein

Read Next

Suspenden a los policías que agredieron a cuatro fotógrafas que cubrían el 8M en Ciudad de México