El origen del penalti a lo Panenka

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En 1976 Antonin Panenka apostó por lanzar un penalti de una manera novedosa, sin saber que se convertiría en un modelo para futuras generaciones de futbolistas

Por primera vez desde la creación de la Eurocopa, un país de Europa del Este acogió la competición. Yugoslavia fue elegida sede para la fase final del torneo: semifinales, final y tercer puesto.

La selección anfitriona ansiaba levantar su primera Eurocopa, pues había llegado a dos finales (1960 y 1968), pero nunca había conseguido alzar el trofeo. La URSS primero e Italia después arrebataron al combinado yugoslavo la conquista de la Eurocopa. En 1976 estaban ante su gran oportunidad de levantar el título de campeones, pese a que no era la selección favorita para ello. Alemania llegaba a la gran cita europea como vigente campeona de la Eurocopa (1972) y de la Copa del Mundo (1974), por lo que tenía todas las papeletas para proclamarse vencedora del torneo.

Durante la fase de clasificación al torneo ya se dejó entrever que iba a ser distinto. Checoslovaquia quedó primera de su grupo, eliminando a Inglaterra y Portugal, dos selecciones a priori más fuertes. Las selecciones que consiguieron finalizar en primera posición la fase de grupos fueron: Checoslovaquia, URSS, Gales, Yugoslavia, España, Alemania Federal, Países Bajos y Bélgica, que disputaron los cuartos de final.

Al final Checoslovaquia, Alemania Federal, Países Bajos y Yugoslavia consiguieron su billete para disputar la fase final en el Este de Europa. Había llegado el momento decisivo del campeonato. La selección de Checoslovaquia, dirigida por Václav Jezek, se había convertido en la revelación del torneo y consiguió sobreponerse a Países Bajos venciendo por 3-1 en las semifinales. En la otra eliminatoria fue Alemania quién logró el pase. A la final tras imponerse por 4-2 a los anfitriones.

El 20 de junio de 1976 se disputó la gran final de la Eurocopa entre Alemania Federal y Checoslovaquia. Los germanos partían como claros favoritos, pero en el fútbol nunca puedes confiarte demasiado. En el minuto 8 de partido Svehlík adelantaba a Checoslovaquia y en el 25’ Dobias ampliaba la ventaja. El marcador señalaba un 2-0, los alemanes no se lo podían creer. Alemania decidió entonces subir una marcha al partido, se habían confiado y ahora tenían que darle la vuelta.

Müller en el minuto 28 y Hölzenbein en el 89’, cuando todo parecía acabado, igualaron el encuentro, que se tuvo que marchar a la prórroga. Con aquel gol de Hölzenbein nadie era consciente de que el fútbol iba a cambiar, y mucho menos Antonin Panenka, el número 7 de aquella selección checolosvaca.

El 2-2 se mantuvo en la prórroga y llegaron los penaltis. Checoslovaquia anotó sus cuatro primeros lanzamientos, mientras que Hoeneß erró para los alemanes. Si Panenka marcaba su penalti, Checoslovaquia era campeona de Europa. Antonin no dudó y decidió chutar como nunca se había visto: Flojo, elevado y al centro. Sepp Maier solo pudo ver como el balón entraba con suavidad después de lanzarse a su izquierda.

Sin ese gol de Hölzenbein Checoslovaquia habría sido campeona en los 90’ minutos reglamentarios, pero no sabemos si el penalti a lo Panenka habría llegado a existir. Por primera vez en su historia, Checoslovaquia levantó el trofeo de la Eurocopa.

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Redacción Tijuanense

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