Ferenc Puskás, el eterno olvidado

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El futbolista húngaro se convirtió en uno de los mejores de la historia, pero su recuerdo no está muy presente.

Cuando se decide hacer una lista o un ranking con los mejores futbolistas de la historia, es evidente que nombres como Pelé, Cruyff, Maradona o Beckenbauer van a estar representados. Sin embargo, como por arte de magia, nadie se acuerda de incluir en esos listados a uno de los grandes futbolistas de la historia de este deporte: Ferenc Puskás. Quizá por estar “a la sombra” de Di Stéfano o quizá porque nadie piensa en Hungría en lo que a grandes selecciones del fútbol se refiere, pero lo cierto es que, si miramos la historia con perspectiva, Puskás podría estar dentro de un Top-10 (o incluso Top-7) de futbolistas históricos.

Como futbolista, Puskás solo jugó en dos clubes: El Kispest-Honved húngaro y el Real Madrid. Con el primero llegó a disputar más de 15 temporadas, desde 1943 hasta 1956. Aquel equipo se convirtió en una de las “fábricas” de futbolistas que conformaron la legendaria selección de Hungría subcampeona del mundo y con quien Ferenc Puskás lograría la medalla de oro en los J.J.O.O de 1952. Desde 1950 a 1956, aquel combinado nacional húngaro (con Puskás como líder indiscutible) solo perdió un partido, el más importante de todos: La final de la Copa del Mundo de 1954.

Pero de repente, todo cambió. En 1956 estalló la revolución de Hungría, aplastada a los pocos días por el ejército soviético y se produjo un éxodo masivo de futbolistas de aquella generación dorada. Puskás, Czibor, Kocsis y otros muchos se negaron a regresar a su país una vez terminada la revuelta. El peor parado de aquella decisión de no volver a Hungría fue Puskás, a quien se le prohibió fichar por cualquier club europeo durante 18 meses, ni entrenar con ningún equipo. Puskás entró en depresión, ganó peso y todo apuntaba a que había llegado el final de sus días como futbolista. Cumplió la sanción impuesta por la FIFA y entonces apareció el Real Madrid, quien fichó a Puskás en la temporada 1958/59.

A pesar de estar alejado del estado físico que mostró en sus años dorados en Hungría, Puskás no tardó en demostrar que se trataba el delantero más prolífico y eficaz del mundo. Durante 8 temporadas vistió la camiseta del Real Madrid, donde formó uno de los mejores tridentes de la historia de La Liga junto a Di Stéfano y Paco Gento. El delantero húngaro anotó 242 goles en 262 partidos con el Real Madrid, levantó 5 títulos de Liga (los mismo que consiguió con el Honved), una Copa del Rey, una Copa Intercontinental y 3 Copas de Europa.

Gracias a la confianza que el Real Madrid tuvo en Ferenc Puskás, el jugador húngaro pasó de estar al borde del retiro y el olvido durante su época de “ostracismo” futbolístico a tener una nueva oportunidad de demostrar por qué había sido capaz de guiar a una selección como Hungría a la final de una Copa del Mundo.

Con su selección, es evidente que Puskás siempre tuvo la espina de no haber logrado aquella Copa del Mundo, más si tenemos en cuenta que en la fase de grupos ya se había enfrentado contra Alemania y habían vencido por un contundente 8-3. La imbatibilidad de la selección húngara se terminó en el partido más importante de todos. Durante el tiempo en el que Puskás jugó con su selección, anotó 84 goles, que difícilmente serán superados hoy en día y que le permitirán vivir siempre en el olimpo de los futbolistas húngaros.

Formó parte de una de las mejores selecciones de la historia, tuvo que abandonar su país por un conflicto bélico y se negó a volver cuando todo había pasado, pasó 18 meses castigado sin poder disfrutar del fútbol. Cuando volvió a enfundarse una camiseta y unas botas, Puskás hizo retroceder el tiempo y demostró la calidad que el fútbol europeo se había perdido durante 18 meses por el egoísmo de la FIFA.

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Redacción Tijuanense

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