Hillsborough y la mayor tragedia del fútbol británico

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El 15 de abril de 1989 la ciudad de Sheffield fue testigo de una de las mayores tragedias del deporte

Con los sucesos vividos en Heysel, en la final de la Copa de Europa de 1985, aún en la memoria, nadie imaginaba que el futbol sería azotado de nuevo por otra tragedia, que superó con creces lo ocurrido en Bruselas.

Todo ocurrió el 15 de abril de 1989. Liverpool y Nottingham Forest se enfrentaban en las semifinales de la FA Cup, disputada a partido único en un campo neutral. Para aquella cita se decidió que sería el Estadio de Hillsborough, hogar del Sheffield Wednesday, quien acogería uno de los grandes partidos del fútbol británico.

Lo raro de aquella elección fue que Hillsborough ya había sido testigo de varias desgracias que hacen entender mejor lo sucedido en ese partido entre Liverpool y Forest. En 1981 fue hogar de otra semifinal de FA Cup, esta vez entre Tottenham y Wolverhampton. En aquel partido 38 aficionados terminaron lesionados de gravedad por aplastamiento. 6 años después, en 1987, se repitió la situación en otra semifinal de FA Cup entre el Coventry y el Leeds. Y, por último, en 1988, un año antes de los acontecimientos del partido entre Liverpool y Nottingham Forest, se registraron de nuevo aplastamientos que terminaron con varios aficionados heridos. 3 incidentes que ponían en duda el estadio de Hillsborough como recinto para estos eventos.

Con estos antecedentes, Liverpool y Nottingham Forest se iban a enfrentar en Hillsborough, al que habían dividido en dos sectores para separar a la afición de ambos equipos. Esa decisión, a priori, puede parecer acertada, de no ser porque otorgaron a la afición del Liverpool, la más numerosa, el fondo más pequeño del estadio.

Apenas 2 horas separan Liverpool de Sheffield, por lo que los aficionados de los reds apuraron su llegada al estadio, pero en el camino se encontraron con varias obras que retrasaron el viaje. Al llegar a Hillsborough la afición del Liverpool tuvo que esperar aún más para poder acceder al estadio, ya que los controles policiales se volvieron muy exhaustivos tras lo sucedido en Heysel.

El partido estaba a punto de arrancar y aún faltaba una gran cantidad de seguidores red por entrar al estadio, así que comenzaron a empujar. Viendo como había más de 24.000 aficionados aglomerados para acceder al campo, las fuerzas policiales decidieron abrir una puerta que servía como conectora del túnel de acceso a los sectores centrales de la grada del Liverpool. zafcxLos aficionados, nerviosos porque el partido había comenzado, se amontonaron en la puerta, empujando y formaron una especie de cuello de botella en una zona que ya estaba soportando el doble del aforo permitido. A ello hay que tener en cuenta que al principio la policía que se encontraba en el campo se pensó que se trataba de una invasión al terreno de juego y comenzó a empujar a los aficionados que estaban amontonados contra la valla, y comenzó a empujarles de vuelta a la grada, lo que originó una trampa mortal perfecta.

A los pocos minutos de comenzar el partido, viendo lo que estaba sucediendo en la grada, se ordenó detener el partido. Se abrieron las puertas de acceso al terreno de juego, pero ya era demasiado tarde. Una gran cantidad de aficionados estaba aplastada contra la valla sin poder escapar, otros intentan acceder a otra grada que termina derrumbándose y los que consiguen escapar lo hacen a costa de los que han fallecido.

Las primeras ambulancias llegan al estadio, pero la policía, pensando aún que se trataba de un acto de hooligans, impide el acceso de los otros 44 vehículos sanitarios que se dirigían al estadio y tampoco permitió la entrada de los servicios médicos. Eran los propios aficionados quienes transportaban a heridos y fallecidos en camillas improvisadas. A los pocos minutos ya habían fallecido 94 personas, cifra que se elevó hasta los 96.

Las fuerzas policiales impulsaron falsas noticias en las que culpaban a los aficionados del Liverpool de ir borrachos al estadio y causar ese desastre, aprovechándose de la manchada imagen pública de los aficionados ingleses tras lo ocurrido en Heysel. Investigaciones posteriores culparon a la infraestructura del estadio, que no estaba capacitada para acoger a tantos aficionados. Aquella situación fue aprovechada por Margaret Tatcher, que dictó el Football Spectators Act y el Informe Taylor, que buscaba erradicar el hooliganismo.

No fue hasta 2012 cuando se reabrió la investigación y se culpó a las fuerzas policiales de lo sucedido en el estadio aquella trágica tarde de 1989. David Cameron, primer ministro por entonces de Reino Unido, se disculpó públicamente con las familias, que sintieron que por fin se había hecho justicia. En 2014, sin embargo, otros parientes de los 96 fallecidos comenzaron una investigación privada para lograr justicia de verdad.

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Redacción Tijuanense

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