Por: Victor I. Castro

La música pop ha evolucionado en distintos momentos desde su nacimiento en la décadas de los 50s. Las baladas, un pariente muy cercano, ha sido parte importante del romanticismo y ahora está agonizando.

En los últimos años dentro de la música latina se ha incrementado la popularidad de géneros más rítmicos como el regueton, el pop latino y su fusión con la cumbia, el vallenato, la salsa, el merengue y el dance. Esto ha dejado a la balada en un espacio que figura solo debajo de estos duetos y temas bailables.

Entre los artistas latinos que han buscado seguir con el género están Carlos Rivera, Juanes, Mon Laferte, Reik, Alejandro Fernández, Paty Cantú y otros artistas más. Sin embargo sus temas no lideran los charts de ventas y han optado -algunos- por acercarse más a ritmos caribeños.

En la música anglosajona la situación es un tanto diferente, la fusión de pop, rock, indie y algo de alternativo ha significado que artistas pop destaquen con sus sencillos lentos y armónicos.
Shawn Mendes, Harry Styles, Niall Horan, Miley Cyrus -recientemente- son de esos jóvenes que buscan traer de regreso esos ritmos de balada, lentos que se habían perdido con tanto pop, R&B, hip hop y “rap” que habian predominado desde 2010.

Hoy por hoy, el mercado latino está haciendo ruido a nivel internacional, los ritmos caribeños, producto de artistas de Colombia, Puerto Rico, la Estados Unidos latina y Cuba, son los encargados de dar lenta sepultura a un subgénero que definió temas clásicos del romanticismo desde la década de los 20.

¿Que destino tienen las baladas latinas? ¿Habrá un resurgimiento como en EU e Inglaterra?

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