La última gran hazaña del Parma

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A finales de los 90s, el conjunto italiano cerró una década para la historia

La Recopa y la Supercopa de Europa de 1993; La Copa de la UEFA de 1995; Zola, Asprilla, Stoichkov, Dino Baggio… El comienzo de la década de 1990 puso al Parma, que hasta entonces era un club pequeño de Italia, en el mapa. Todo comenzó cuando Arrigo Sacchi ascendió al club a la Serie B antes de marcharse al AC Milan, fue entonces cuando tomó las riendas Nevio Scala. El técnico italiano logró en la campaña 1989/90 ascender, por primera vez en su historia, al Parma a la primera división italiana.

Con el capital financiero de Parmalat como pilar de este proyecto, comenzaron a llegar jugadores de gran talento al club. El primero fue Tomas Brolin, uno de los mejores futbolistas suecos de la historia y que lideró, junto al colombiano Asprilla, a la consecución de la Recopa de Europa de 1993, el primer gran triunfo del equipo. Gianfranco Zola ficharía por el Parma ese mismo verano y ayudaría al triunfo en la Supercopa de Europa frente al Milan. El Parma empezaba a labrarse un nombre en Europa.

Todavía quedaba lo mejor. En la temporada siguiente, la 94/95, el Parma consiguió alcanzar la final de la Copa de la UEFA frente a la Juventus de Marcelo Lippi y venció en el global por 2-1. El Parma había conseguido su primer gran entorchado europeo.

El proyecto estaba propulsando al Parma a ser uno de los mejores, ya no solo de Italia, sino de todo el continente. Consiguió convertirse en uno de los aspirantes al título de liga, pero solo pudieron conformarse con un subcampeonato en la temporada 1996/97. Aquella campaña fue la primera en el equipo de Hernán Crespo, Enrico Chiesa y Lilian Thuram. Este último fue el acompañante de un joven Fabio Cannavaro en el centro de la zaga.

La segunda plaza conseguida en esa campaña 96/97 les sirvió para casificarse a la Champions League, donde no hicieron buen papel. Cayeron en la fase de grupos y no consiguieron clasificarse a las rondas eliminatorias como uno de los mejores segundos, mientras veían como la Juventus, su rival por entonces en Italia, alcanzaba la gran final frente al Real Madrid, en la que terminaron cayendo por 1-0.

Esa temporada 1997/98 fue también la campaña de la Copa de la UEFA conseguida por el Inter de Milan de Ronaldo Nazario frente a la Lazio. El fútbol italiano dominaba el continente, pero el Parma no conseguía triunfar a nivel continental.

El club decidió traer sangre fresca al club en el verano de 1998 incorporando a Verón, Boghossian (ambos del Parma), Fuser (que había jugado con la Lazio la final de 1998) y también decidieron traer de vuelta a Faustino Asprilla, que se por entonces estaba jugando en el Newcastle de la Premier League.

Con una plantilla casi repleta de estrellas (y con un joven Buffon en la portería), el Parma lo volvió a conseguir. Después de eliminar al Wisla Cracovia, Rangers, Girondins de Burdeos y Atlético de Madrid, alcanzó la gran final, donde le esperaba el Olympique de Marsella.

El cuadro francés no puso en problemas a los Buffon, Cannavaron, Baggio, Verón, Chiesa y Crespo, que vencieron por 3-0 y consiguieron su segunda Copa de la UEFA. Esa misma temporada levantaron también la Copa de Italia, logrando así un histórico doblete.

Los problemas financieros comenzaron a azotar a Parmalat, que entró en bancarrota en 2002, lo que obligó al club a desprenderse de los jugadores más valiosos, poner en subasta los títulos conseguidos y refundarse. Un gigante efímero del que solo nos quedan los recuerdos.

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Redacción Tijuanense

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