Por: Victor I. Castro | @Chikoelektriko

México es un país lleno de contrastes, por un lado su gente es cálida, solidaria y alegre, por otro, es gandalla, corrupta y abusiva. Un país con muchos recursos, naturales, creativos, humanos. Pero a la vez tiene funcionarios públicos ineptos, mediocres e ineficientes, desde el Presidente de la República hasta la secretaria de la oficina de la delegación municipal.

Tuve la oportunidad de conocer dos países, Italia y Holanda, distintos entre ellos, pero pertenecientes a la Unión Europea. Italia es muy parecido a México, creo que si nuestra mentalidad evolucionara, sería similar a las condiciones de vida actuales de aquella nación. Sin embargo, seguimos esperando a que sean primero los de arriba los que cambien para después cambiar abajo, “el pueblo”.

Hay quienes -y me entristece- siguen haciendo propaganda de que una persona con puesto presidencial puede cambiar a todo un país y asegura que el problema del mexicano no está en su cultura. Y sobre cultura ahora hablaré de Holanda, un país cuya gente no es prejuiciosa -vaya, no en su mayoría- y que tiene los valores de la tolerancia y la responsabilidad como ejes de su día a día. Es cierto que les hace falta orden y un ligero toque de respeto -en cuanto a cultura vial, por ejemplo-, pero se nota a leguas todo en lo que falla el mexicano.

¿Porqué los mexicanos estamos con más del 50% de pobreza y entre los más corruptos y violentos del mundo?

Porque todo queremos fácil y en lugar de esforzarnos por trabajar, buscamos palancas para conseguir puestos o licitaciones, buscamos ser funcionarios para robar o narcotraficantes o delincuentes -que ya es casi un sinónimo en México- y porque todavía, nos vale madre pisotear al vecino o al de a lado para conseguir lo que queremos y lo peor es que nos burlamos del que quiere sobresalir, el diferente que quiere cambiar las cosas.

Porque los pocos programas sociales que da el gobierno, se lo quieren fregar los líderes vecinales. Porque seguimos creyendo que una persona es la que cambiará el mundo, buscando un mesías, que no existe ni existirá.

Si queremos desarrollarnos como país, mejorar y combatir todos los problemas sociales -los cuales nunca van a terminar, tenlo en cuenta- debemos poner atención en las pequeñas acciones del día a día y mejorar poco a poco de uno por uno, hasta que sea un orden social masivo. Nadie dijo que es fácil, pero en ti está empezar y que tu familia y círculo cercano lo haga, y se cree el famoso efecto dominó.

El autor es Lic. en Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Ha colaborado en medios de comunicación como Radio Fórmula y el Instituto Mexicano de la Radio.

Comentarios

Comentarios

LEAVE A REPLY