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¿Qué cambios acarreará la «nueva normalidad» después de la covid-19?

¿Qué cambios acarreará la "nueva normalidad" después de la covid-19?

Expertos aseguran que la dependencia de las tecnologías, en un escenario de riesgo latente de una nueva epidemia, podría acelerar la descentralización de ciudades y un mayor control de los aparatos de poder

Por Actualidad RT

Ciudad de México.- La «nueva normalidad» que seguirá después de la pandemia global de la covid-19 estará marcada por una aceleración de la digitalización en el mundo. Una tendencia que, de acuerdo con algunos expertos, modificará los patrones sociales que se vivían antes de la epidemia.

El término de «nueva normalidad» ha sido adoptado por diversos países de América Latina y Europa para referirse al escenario que sucederá a las cuarentenas, implementadas a nivel global para contener los contagios del coronavirus.

Una situación que, más allá de que en los próximos meses se logre crear una vacuna, modificará algunas prácticas sociales ante la amenaza latente de una nueva pandemia global, con sus respectivos efectos políticos y económicos.

Digitalización y descentralización de ciudades

«En general, el tema central es que estamos viendo una migración masiva al mundo digital, sin precedente. Esto se ha vuelto el factor de aceleración de adopción digital más importante», señala Ignacio Tovar, director del Centro de Futuros de México.

Para el ingeniero mexicano, uno de los efectos que puede traer consigo esta aceleración de los servicios digitales en la era poscovid-19, puede ser la descentralización de las grandes ciudades.

«Esta es la nueva normalidad. Es muy probable que haya horarios de trabajo más flexibles, trabajo remoto mucho más aceptado, lo cual impacta a las empresas, a las organizaciones, los modelos educativos. Es muy probable que las empresas vean los beneficios de descentralizarse», explica Tovar.

Gente a las afueras de un mercado en Lima, Perú, 8 de mayo de 2020.Sebastian Castaneda / Reuters

«Si esto se vuelve una tendencia, quizá a partir de esto se puedan empezar a descentralizar las ciudades«, añade el futurólogo y también director del Departamento de Diseño del Tecnológico de Monterrey, campus Toluca.

De acuerdo con la metodología utilizada por el Centro de Futuros, basada en una serie de entrevistas públicas con especialistas de cada tema, con el objetivo de construir un mapa de cómo se perfila el futuro, este proceso traerá una serie de cambios en varios sectores sociales.

Uno de ellos será la manera en que se modificará el consumo de entretenimiento ‘online’, que tendrá un crecimiento considerable, al igual que la industria de los videojuegos, las herramientas digitales colaborativas y las finanzas en internet.

También habrá cambios en los sistemas de transporte público y los servicios de entrega a domicilio, lo cual provocará que muchas empresas, como restaurantes, por ejemplo, tengan que replantear su modelo de negocio.

Pero quizá el cambio más notable se produzca en los servicios de educación, que dependerán cada vez más de internet, y el confort en las casas, que paulatinamente irán adaptándose para ser lugares más vivibles en largos períodos.

Acumulación y control político

Pero otros de los cambios notables que ha detonado la pandemia global, tiene que ver con un control más estricto de los aparatos de poder, a través de los dispositivos digitales.

Esto ha ocurrido en países como China, donde cámaras de reconocimiento facial, drones y aplicaciones que identifican de forma automatizada los movimientos de ciudadanos que no respetan la cuarentena.

Un tipo de tecnología que también se desarrolla en países como España y Suiza, para rastrear a personas contagiadas de covid-19, tal como ocurre con el proyecto DP-3T.

Dos ejemplos de cómo proliferarán los sistemas de control, a través de teléfonos inteligentes, con la justificación de preservar la salud de la población.

«Todo esto que parecería una distopía futurista está ya sucediendo y está aquí, en nuestros bolsillos», señaló Cristobal Reyes, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, durante el seminario digital ‘Nueva normalidad y reingeniería social’, celebrado el 22 de mayo, a través de una reunión en la plataforma Zoom.

De acuerdo con distintos especialistas de América Latina, uno de los principales desafíos de la nueva normalidad será precisamente impedir que las estructuras de poder hegemónico acumulen más riqueza de forma desigual, a través del control de las tecnologías digitales, ya que en el escenario actual, esto provocaría que los sistemas de educación del mundo entero quedaran bajo el control de gigantes tecnológicos como Google y Facebook.

«La disputa por definir lo público es lo que está a la orden del día. El debate es cómo hacer a la tecnología un vehículo para lo público», explicó Lucio Oliver, del Centro de Estudios Latinoamericanos de la UNAM.

En este sentido, académico consideró que la nueva normalidad va a estar definida por las relaciones de poder entre las grandes oligarquías y hegemonías, un factor que, de acuerdo con Luis Bonilla-Molina, del Centro Internacional de Investigaciones Otras Voces en Educacion, provocará que los sistemas de educación queden a merced de los gigantes tecnológicos.

«Están diseñando un sistema de profunda exclusión», señaló el académico.

Algo que de hecho ya ha empezado a ocurrir, luego de que la pandemia provocara que los multimillonarios estadounidenses, principalmente dueños de empresas tecnológicas que operan en Silicon Valley, incrementaran su riqueza 434.000 millones de dólares, de acuerdo con un informe del Instituto de Estudios de Política (IPS).

De este modo, todo parece indicar que el proceso de aceleración digital que acompaña a la nueva normalidad, traerá cambios significativos en las relaciones sociales del mundo entero.

Aunque todavía es prematuro para conocer con precisión los alcances que tendrán esos cambios, los expertos coinciden en que una mayor dependencia de tecnología digital en manos de empresas privadas podría redibujar las estructuras de poder en el planeta y abrir una brecha más amplia entre los sectores sociales para que logren adaptarse al nuevo mundo poscovid-19.

Manuel Hernández Borbolla