¿Se «armará» la mega coalición contra MORENA BC en 2021?

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Por Daniel Rodríguez Gastélum

En las elecciones de 2019, Jaime Bonilla, entonces candidato a gobernador  por la coalición «Juntos Haremos Historia en Baja California», encabezada por el Partido MORENA, obtuvo el 50.3 por ciento de los votos, superando a sus cinco rivales juntosque sumados todos apenas alcanzaron 46.5 por ciento. 

Esa misma fuerza electoral les alcanzó para obtener las cinco alcaldías y los 17 espacios de diputados de mayoría relativa en el Congreso de Baja California. 

En ese entonces, los expertos relacionaron la aplastante victoria de MORENA y sus aliados con dos factores: el efecto López Obrador que aún persistía tras la elección presidencial del año anterior, y el hartazgo contra el sistema de partidos tradicional, específicamente la hegemonía del Partido Acción Nacional, que ocupó el poder estatal por tres décadas.

¿Cuál es el escenario actual? 

Salta a la vista que el efecto López Obrador continúa pese a que la infructífera gestión de la pandemia de Covid-19, la economía y la seguridad en el país le ha restado popularidad al presidente (al inicio de su gestión superaba el 80 por ciento, hoy es menos de 60), y que la inconformidad contra el PAN y el resto de los partidos persiste: es muy pronto para volver a aceptar a los antiguos partidos.

Los dirigentes de la oposición lo saben y se han reunido para armar una mega coalición para arrebatarle las posiciones de poder a MORENA y sus aliados, sin embargo la pregunta básica es ¿lo lograrán? 

Son cinco los partidos que han mantenido esas charlas, el PAN, el PRI, el PRD, Movimiento Ciudadano y el Partido de Baja California (PBC), los mismos que quedaron 3.8 por ciento abajo de Bonilla en la elección pasado, por lo que apuestan a abatir ese 3.8 por ciento de diferencia y ponerse encima, con base en el desgaste natural del gobierno.

Recientemente, el presidente del PAN en Baja California, Enrique Méndez, sostuvo que vale la pena aliarse con otros partidos (con los cuales tienen diferentes ideológicas) con tal de frenar lo que llama «la ineficiencia» de Bonilla, los alcaldes y los diputados locales.

Pero voces extraoficiales señalan que las diferencias entre los panistas y el PRI son notables y alejan la posibilidad de una coalición entre ambas fuerzas (lo que pulveriza el voto opositor); ambos antes pertenecientes al bipartidismo reinante abanderan a figuras arraigadas que difícilmente cederán posiciones al otro, incluso si eso significa algunas derrotas.

Para muestra un botón: Jorge Hank; es lógico y evidente que el ex alcalde de Tijuana y heredero de uno de los grupos de poder más importantes del PRI y de la cúpula la política mexicana del siglo XX busque, a sus 64 años (tendrá 65 en 2021), lo que podría ser su última oportunidad de gobernar Baja California, pero el PAN niega haberse reunido con él.

En términos simples: el candidato absoluto del PRI, un hombre con gran habilidad para transformar la popularidad masiva en rendimiento electoral, podría no lograr un acuerdo con el PAN, lo que impediría una coalición absoluta y dejaría a MORENA a las puertas de una nueva victoria.

Pero el del propietario de Xolos no es el único nombre que puede generar diferencias: el PAN coquetea con la posibilidad de que Julián Leyzaola los abandere por alcaldía de Tijuana, pero hay voces en el PRI que no sienten simpatía por él, a lo que se suma una enemistad entre Hank y el teniente coronel debido a que éste era secretario de Seguridad cuando el empresario fue detenido años atrás.

«Yo nunca he platicado con él, estamos hablando con otras personas, tenemos pláticas con otros partidos, con el PRI aquí, con otros líderes, pero con él (Hank) no», dijo Méndez en una conferencia de prensa reciente.

Mientras que Carlos Jiménez, presidente del PRI  de Baja California, resaltó la capacidad política de Hank, ya que con su estrategia consiguió arrebatarle el poder en Tijuana al PAN, a pesar de que éste contaba con todos los recursos del gobierno, lo que podría suceder ahora a nivel estatal y contra MORENA.

A este escenario se suma otra situación compleja: hay intereses individuales, es decir, aunque la oposición pierda la gubernatura de Baja California, líderes de ésta, pueden buscar estrategias específicas para obtener diputaciones federales y locales (o incluso regidurías), y en ese escenario surgen elementos ajenos a la mega coalición.

Otro punto clave: el PAN y el PRI nunca se han unido en la historia de Baja California, además de que el PRD pretende que el ex priísta, Jaime Martínez, sea su candidato a gobernador.

En resumen, las diferencias que puedan existir entre tricolores y azules pueden arriesgar la coalición y pulverizar el voto opositor con miras a las elecciones de 2021, sin embargo los registros de candidatos sucederán en marzo, por lo que los partidos tienen seis meses para rellenar los formularios del órgano electoral y colocar en ellos los nombres de sus «gallos» para gobernar el estado entre 2021 y 2027. 

Dicen los que saben que en la política la mayor habilidad es lograr acuerdos que sienten las bases de las estrategias, ¿podrán los actores políticos acordar y frenar el poder guinda que lidera en las oficinas estatales? 

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Redacción Tijuanense

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