Van Basten: La fragilidad del cisne de Ultrecht

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El holandés se consagró en la década de los 80 como el mejor delantero del mundo, pero sus continuas lesiones provocaron su retiro prematuro

3 de abril de 1982, Holanda. Johan Cruyff, jugador del Ajax, abandona el terreno de juego sustituido por un joven delantero de diecisiete años que debuta con el primer equipo, Marco Van Basten. El Ajax se enfrentaba aquel día en liga contra el NEC Nijmegen. El club de Ámsterdam ganó aquel encuentro y Van Basten anotó su primer gol con el equipo.

Van Basten, que no era un fijo del primer equipo, consiguió consagrarse como titular en la temporada 1983/84, en la que, además, anotó 28 goles en 26. Solo Ian Rush, delantero del Liverpool, anotó más goles en Europa que Van Basten, por lo que le fue otorgada la bota de plata. Los años siguientes sirvieron como escaparate para los grandes de Europa, pero también empezaba su calvario. En diciembre de 1986, aún como jugador del Ajax (su última temporada allí), Van Basten fue operado por primera vez del tobillo, originando un dolor en el jugador que jamás sanaría.

Aquella operación le apartó de los terrenos de juego hasta principios de 1987, justo para terminar aquella temporada en el Ajax y poner rumbo a Italia, concretamente al AC Milán de Silvio Berlusconi y Arrigo Sacchi. Debutó con su nuevo equipo en la Copa de Italia, y el 13 de septiembre de 1987 jugó su primer partido de liga. Apenas un mes después, en octubre, Van Basten fue operado de nuevo de su tobillo y estuvo ausente de los terrenos de juego hasta el mes de abril de 1988. Se había perdido su primera temporada en el Milán casi al completo.

A pesar de la gravedad de la lesión, Van Basten fue convocado con la selección neerlandesa para disputar la Eurocopa de 1988, la que sería su gran consagración internacional. Van Basten comenzó el torneo en el banquillo, pero tras la derrota de Países Bajos frente a la URSS, Rinus Michels decidió darle la titularidad a Van Basten en el partido contra Inglaterra. El cisne de Ultrecht no decepcionó y se sacó de la chistera un Hat-Trick y Países Bajos Bajos venció por 3-1. Van Basten volvió a anotar en la victoria neerlandesa en semifinales frente a Alemania Federal y consiguieron un billete para la gran final.

El 25 de junio de 1988, la URSS y Países Bajos se enfrentaron en la gran cita europea. La selección de Rinus Michels buscaba su revancha tras la derrota contra los soviéticos en la fase de grupos y Gullit se encargó de abrir el marcador. Holanda mantuvo el control del encuentro y en el minuto 54 Van Basten enganchó una volea que pasaría a la historia del fútbol mundial. El combinado neerlandés venció por 2-0 y levantó su único título internacional. Van Basten fue el máximo anotador del torneo y ese año 1988 fue premiado con su primer Balón de Oro.

En Milán todo parecía idílico. Arrigo Sacchi había formado un equipo de ensueño con Gullit, Rijkaard y Van Basten como pilares y su dominio en Europa fue abrumador. Con las lesiones respetando a Van Basten, el Milan consiguió levantar dos Copas de Europa consecutivas (1989 y 1990), dos Supercopas de Europa y dos Copas Intercontinentales. El mundo enteró quedó enamorado del Cisne de Ultrecht, que en 1989 volvió a ganar el Balón de Oro.

En 1992 Van Basten consiguió su tercer Balón de Oro, pero no hubo celebración. Los problemas con el tobillo habían vuelto y en diciembre de ese año fue operado de nuevo, y a partir de ahí todo parecía desvanecerse. En abril de 1993 terminó su rehabilitación, pero un mes después sufrió una nueva lesión en el tobillo que le obligó a operarse otra vez. Esta vez la rehabilitación duró un año completo y le fue dado el alta en junio de 1994.

Todo el mundo, y el propio Van Basten, era consciente de lo que iba a ocurrir. El delantero holandés decidió poner punto final a su carrera deportiva en 1995, con tan solo 28 años. El 18 de agosto de 1995 un abarrotado San Siro despedía entre gritos y lágrimas a uno de los mejores delanteros de la historia del fútbol.

“Marco siempre ha jugado como una bailarina, como un Nureyev (bailarín) con un cuerpo colosal pero con un tobillo que no puede con la presión”. Esas fueron las palabras del doctor suizo que trató a Van Basten esos años.

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Redacción Tijuanense

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