Los equipos de emergencia luchan por encontrar sobrevivientes tras el sismo que sacudió el centro-norte de Myanmar. El terremoto dejó al menos 1,644 muertos y 3,408 heridos, según cifras de la junta militar. «Llevamos más gente al cementerio que al hospital», declaró un trabajador humanitario anónimo.
Los rescatistas recuperaron 30 cuerpos sin vida en un solo día en la región de Mandalay, una de las más afectadas. La junta militar, en el poder desde el golpe de 2021, declaró estado de emergencia en seis zonas. El sismo agravó la crisis en regiones ya devastadas por conflictos armados.
El temblor ocurrió a 10 kilómetros de profundidad cerca de las ciudades de Sagaing y Mandalay. La infraestructura dañada y los cortes de comunicación complican las labores de rescate. La ONU destinó 5 millones de dólares para ayuda humanitaria, mientras la UE aportó 2.5 millones de euros.
China, India y Rusia enviarán los primeros apoyos internacionales. Organizaciones como World Vision y Médicos Sin Fronteras ya trabajan en la zona. Sin embargo, los locales afirman que aún no ven presencia de equipos extranjeros.
«El impacto en los niños será devastador», advirtió Trevor Clark de UNICEF. Myanmar enfrenta una crisis compleja por la combinación de desastre natural, conflicto y falta de control gubernamental.