En su mensaje para la V Jornada Mundial de los Abuelos y las Personas Mayores, el Papa León XIV subraya que la ancianidad es un tiempo de gracia, donde los mayores son “los primeros testigos de esperanza” frente a sociedades que los suelen marginar.
El lema elegido por el Papa, «Feliz el que no ve desvanecerse su esperanza» (Sirácides 14,2), invita a mirar más allá de la fragilidad física: los ancianos, afirma, conservan una mirada esperanzada que ilumina el futuro de todos.
León XIV recuerda figuras bíblicas como Abraham, Sara, Zacarías, Isabel y Moisés, llamados por Dios en su avanzada edad para participar en su plan de salvación. Esto enseña que la vejez, en lugar de representar un límite, es un periodo de bendición y valiosa contribución espiritual.
En este contexto jubilar, el Papa hace un llamado a una verdadera “revolución del cuidado”. Cada parroquia, asociación o comunidad debe visitar a los mayores que viven en soledad, creando redes de apoyo, oración y cercanía que restituyan dignidad y esperanza.
El mensaje también apunta a la colaboración intergeneracional: “Si la fragilidad de los ancianos necesita la fuerza de los jóvenes, la inexperiencia de estos requiere el testimonio sabio de los mayores”. Es un llamado a valorar la memoria, la perseverancia y la fe como bienes para el futuro, según León XIV, la esperanza no se pierde con la edad; al contrario, es una fuerza que se renueva. Esta actitud transforma cualquier etapa de la vida en oportunidad de testimonio, presencia y crecimiento en la comunidad.
El mensaje fue divulgado el 10 de julio de 2025, en vísperas de la Jornada que se celebrará el domingo 27 de julio. Se acompaña de un kit pastoral para que personas mayores imposibilitadas de peregrinar vivan la gracia jubilar desde sus comunidades, con celebraciones locales y visitas solidarias.
Con este mensaje, el Papa León XIV reafirma que la vejez es un don que, bien acompañada, puede irradiar esperanza y fraternidad en toda la Iglesia.
Con información de Vatican News.
Fotografía de Vatican Media.