Como parte de una estrategia integral para mejorar el manejo de aguas residuales en la región, la Comisión Estatal de Servicios Públicos de Tijuana (CESPT) ha intensificado los trabajos de saneamiento en el corredor costero que conecta Playas de Tijuana con Playas de Rosarito, una zona clave en el desarrollo urbano y turístico de Baja California.
De acuerdo con Jesús García Castro, director general de la paraestatal, uno de los avances más significativos es la conclusión del Colector Costero, infraestructura diseñada para recolectar aguas residuales de aproximadamente 35 comunidades asentadas a lo largo de la Carretera Escénica y conducirlas hacia la Planta Tratadora Rosarito Norte.
Esta planta, que actualmente se encuentra en proceso de rehabilitación y modernización, duplicará su capacidad de tratamiento para atender la creciente demanda de servicios en la zona costera, explicó García Castro.
Ambos proyectos están articulados con la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de San Antonio de los Buenos, la cual fue construida por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y cuenta con una capacidad operativa de 800 litros por segundo. La CESPT se encuentra a la espera de su entrega formal por parte de CONAGUA.
“Estas obras permitirán canalizar y tratar todos los escurrimientos existentes en la zona costera, evitando descargas directas al mar. Con ello cerramos el ciclo del agua y reducimos el riesgo de contaminación ambiental generado por sistemas ineficientes”, subrayó el titular de la CESPT.
Además, durante la última semana se realizó un recorrido técnico junto a líderes comunitarios de la región, en el que se constató que varias colonias ya están listas para incorporarse al nuevo sistema de saneamiento, tanto en términos de infraestructura como de ubicación geográfica.
La estrategia de saneamiento impulsada por la CESPT forma parte del compromiso de la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda por garantizar un entorno más limpio y saludable. Se espera que estas acciones se reflejen en una mejora considerable en la calidad del agua de las playas durante el segundo semestre del 2025, con impactos positivos visibles hacia el año 2026.

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