Para Jackeline Velarde, ser bombera no es un empleo, sino un llamado que ella describe con orgullo como “el mejor trabajo del mundo”. Su historia refleja el rostro humano de quienes, con valentía y compromiso, recorren diariamente las calles de Tijuana para proteger la vida de los demás.
Velarde no solo es parte del cuerpo de bomberos: también es madre, hija y pareja. Cada salida de casa implica dejar a su familia con la incertidumbre de los riesgos que conlleva su labor. “Es difícil para ellos, porque saben que cualquier día puedo enfrentar una situación peligrosa, pero siempre tengo su apoyo”, comentó.
La llegada de su hijo Leonnel ha hecho más duras esas despedidas, aunque también le ha dado un motivo mayor para entregarse con pasión a su vocación. “Lo hago con gusto y compromiso, porque sé lo importante que es nuestra labor como bomberos”, compartió.

UNA CARRERA MARCADA POR LA DETERMINACIÓN
Jackeline se unió como voluntaria a la Dirección de Bomberos en 2020. Un año después ingresó a la academia y, en 2024, logró convertirse en bombera de confianza en la Central de la Zona Centro. Desde entonces, ha demostrado que las mujeres tienen un lugar indispensable dentro de la corporación.
“Nos han incluido en capacitaciones y actividades en las que antes no se consideraba a las mujeres. Ha sido un avance importante, aunque todavía hay áreas en donde falta reconocimiento pleno”, señaló.
Su experiencia también confirma la importancia del trabajo en equipo: “Cada quien tiene una tarea, y cuando unimos esfuerzos se logra un milagro: darle a una persona la oportunidad de vivir”.


ENTRE VOCACIÓN Y EJEMPLO SOCIAL
En el marco del Día del Bombero, que en México se conmemora cada 22 de agosto, la historia de Jackeline cobra un valor especial. Su ejemplo simboliza el rostro de una profesión que combina sacrificio, solidaridad y esperanza.
Con apenas cinco años dentro de la corporación, Velarde se ha convertido en referente de una nueva generación de bomberas en Tijuana, demostrando que el compromiso no entiende de género ni de límites.
“Ser bombero es una labor especial, llena de satisfacción. Creo que todos los que la ejercemos podemos decir lo mismo: es el mejor trabajo del mundo”, concluyó.


Fotografías: José Vargas