Asistí al estreno de Wicked: Por Siempre con cierto recelo: no soy un gran fan de los musicales, pero tenía curiosidad por ver cómo continuaba la historia de Elphaba y Glinda. Al final, me sorprendió de manera positiva. Aunque para mí la primera parte fue más impactante, esta secuela brinda un contexto más profundo sobre la identidad de Elphaba -la Bruja Mala del Oeste- y cómo su lucha por aceptarse se entrelaza con el poder y la resistencia.
LO QUE FUNCIONA BIEN
Desde los primeros minutos, la película conserva su escala épica: escenarios que evocan la maravilla de Oz, vestuarios impecables y una puesta en escena cuidada. Las canciones nuevas, especialmente la interpretación de Cynthia Erivo en “No Good Deed”, destacan por su carga emocional. En sus momentos más íntimos, la película se siente casi como un espejo sobre el poder y las apariencias, algo que ya criticó el analista Juan Pablo Russo en Escribiendo Cine, donde apunta que el filme “explora cómo el poder construye relatos y qué queda fuera del mito oficial de Oz”.
Para quienes vimos la primera entrega, este cierre resulta necesario: Glinda (interpretada de nuevo por Ariana Grande) ya no es solo la figura luminosa, sino que debe sostener una imagen pública en un régimen que la ve como símbolo. Russo señala que su papel representa “tecnología de gobierno”: una cara amable diseñada para mantener la ilusión de orden.

Algunos críticos coinciden en que la secuela no llega al mismo nivel de teatralidad y encanto que el primer filme. Espinof afirma que, aunque es un final épico para la historia, “se queda por debajo de la primera entrega” por momentos en los que las motivaciones de los personajes pierden un poco de profundidad. Por su parte, SensaCine califica la película con un 3.5/5, destacando la química vocal entre Erivo y Grande, aunque reconoce que la atmósfera no alcanza la calidez del primer capítulo.
Desde el público también hay reacciones divididas: algunos usuarios en Reddit afirman que las nuevas canciones “no tienen la fuerza del Acto 1” o que la película se siente demasiado contenida, mientras otros defienden que el cierre es emotivo y cumple con lo prometido.
LO QUE PARA MÍ MARCÓ DIFERENCIA
A pesar de las críticas, para mí lo mejor de Wicked: Por Siempre es su poder emocional. No es solo un musical: es una reflexión sobre identidad, poder y sacrificio. Elphaba deja de ser solo la bruja temida para convertirse en un símbolo de libertad y resistencia; su conflicto ya no es solo interno, sino político. Y en eso, la secuela gana en madurez. Además, los efectos, el diseño de producción y la dirección no decepcionan: Oz es tan mágico como peligroso, y la película lo refleja con toda claridad.
Wicked: Por Siempre es una película recomendable incluso si no eres fanático de los musicales. No supera por completo la primera parte para algunos, pero logra cerrar la historia con dignidad, fuerza y muchas reflexiones. Si estás dispuesto a dejarte llevar por la música y la magia, esta secuela te va a tocar el corazón… y a hacerte pensar.

Fotografías: Cortesía