Baja California vivió este fin de semana una jornada de contraste político y social pocas veces vista: mientras en el sur de Tijuana miles de simpatizantes acudían a una verbena organizada por Morena en apoyo a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, en el centro de la ciudad otro grupo de ciudadanos realizaba una “carnita asada masiva” como forma de protesta contra su administración.
Ambos eventos, aunque distintos en tono y ubicación, coincidieron no solo en horario, sino en su intención de medir fuerzas. Por un lado, el gobierno estatal y sus aliados buscaban exhibir músculo político; por el otro, la ciudadanía inconforme encontró en la parrilla una forma simbólica de resistencia.
En la Unidad Deportiva de Mariano Matamoros, la verbena convocada por simpatizantes de Morena fue una celebración abierta, con música, carteles de apoyo y la presencia de funcionarios estatales y municipales. Ahí, la gobernadora acusó a sus detractores de impulsar campañas de desinformación y reafirmó que las críticas surgen porque su gobierno está dando frutos.





Mientras tanto, a casi 20 kilómetros de distancia, en el Monumento a la Madre, ciudadanos comenzaron a reunirse desde temprano con hieleras, carbón y pancartas. En esa concentración, las demandas iban desde la inseguridad, hasta el descontento por el presunto intento de privatizar el Bulevar 2000.
Aunque las cifras de asistencia son difíciles de contrastar objetivamente, ambos grupos lograron atraer la atención pública y política. La “carnita asada” reunió a más de 700 personas en Tijuana, mientras que en Mexicali y Ensenada también se replicó el formato. Por su parte, en la verbena de Morena, funcionarios y alcaldes de varios municipios respaldaron públicamente a Marina del Pilar, quien aprovechó para llamar a participar en la elección de jueces el próximo 1 de junio.





Lo que ocurrió este fin de semana en Baja California no fue un choque de multitudes, sino una exhibición de posturas. Una parte de la sociedad salió a defender lo que considera un gobierno que avanza; otra, a exigir rendición de cuentas y mejores resultados. La calle, por unas horas, se convirtió en escenario y encuesta.
Fotografías: José Vargas y Luis Bautista