A partir del próximo 1 de julio, los usuarios del transporte público que opera en el Corredor Agua Caliente ya no podrán pagar en efectivo. Así lo confirmaron autoridades del sistema de movilidad, quienes advirtieron que el cobro será exclusivamente digital mediante tarjeta electrónica.
Esto significa que quienes no cuenten con la tarjeta digital, no podrán abordar las unidades conocidas como “camiones negros”, las cuales sustituyeron a los taxis rojos hace casi un año y que desde inicios de 2025 comenzaron con la implementación del cobro automatizado.
LOS RETOS DE LOS USUARIOS
Aunque el sistema pretende modernizar el servicio y facilitar el control del pasaje, muchos usuarios aún desconocen cómo o dónde adquirir las tarjetas, lo que ha generado confusión y descontento, especialmente entre sectores vulnerables como adultos mayores y personas con discapacidad.
Actualmente, el pasaje cuesta $20 pesos en efectivo, mientras que con tarjeta digital baja a $16 pesos. Para quienes cuentan con tarjeta preferente (estudiantes, personas mayores y personas con discapacidad), el costo se reduce a $8 pesos.
Sin embargo, varios testimonios recogidos revelan que la transición al sistema digital no ha sido equitativa.
“Las unidades están bien, pero pagar $20 en efectivo me parece exagerado. Prefiero esperar más tiempo por la Ruta Violeta, porque no tengo tarjeta y no puedo ir hasta donde las entregan”, comentó Guadalupe, usuaria habitual del corredor.


DEFICIENCIAS Y DESINFORMACIÓN
Ana Selene, otra usuaria, relató que ha tenido malas experiencias a bordo del nuevo sistema de transporte:
“A mi esposo, que tiene discapacidad, no lo respetan ni le dan asiento. Y no sabemos dónde se saca la tarjeta. Tampoco hay información clara en los camiones ni en las paradas”.
A esto se suma la falta de unidades, lo que obliga a los usuarios a esperar más tiempo en condiciones muchas veces desfavorables, especialmente en horas pico.
Claudia Reyes expresó su molestia por el costo:
“No me conviene comprar la tarjeta. Cuesta $50 pesos y solo incluye un pasaje. Además, a veces el camión va tan lleno que ni se puede subir uno”.
EL TIEMPO SE AGOTA
A menos de una semana de que entre en vigor la medida, persiste el desconocimiento sobre dónde adquirir las tarjetas, cómo se recargan o qué alternativas tienen quienes dependen diariamente del transporte.
Mientras tanto, no se ha dado a conocer un plan de información masiva por parte de las autoridades municipales o estatales para garantizar que todas las personas —especialmente las de zonas periféricas o con menor acceso digital— puedan continuar utilizando el transporte público sin contratiempos.
El retiro del pago en efectivo, aunque alineado a procesos de digitalización, podría dejar fuera a miles de usuarios que no han podido adaptarse al nuevo sistema. La falta de información, cobertura y puntos de recarga podrían convertir la intención de modernizar en una medida excluyente.





Fotografías: Luis Bautista