Cada 21 de julio se celebra el Día Mundial del Perro, una fecha que va más allá de las felicitaciones en redes sociales: busca reconocer a los perros como seres leales y amorosos que transforman la vida de quienes los adoptan, además de generar conciencia sobre el abandono y la necesidad de fomentar una tenencia responsable.
Desde tiempos antiguos, los perros han sido aliados del ser humano, no solo como guardianes o ayudantes, sino como verdaderos compañeros de vida. Su capacidad de brindar cariño incondicional, acompañar en los momentos difíciles y generar rutinas de bienestar físico y emocional, los convierte en una parte fundamental de muchas familias.
Alfonso, un joven tijuanense, compartió que su vida cambió desde que adoptó a Warri, un perro que fue rescatado por su prima en condiciones deplorables dentro de un bote de basura. Desde entonces, Warri se convirtió en su compañero inseparable.
“Warri me saca de la rutina. Gracias a él camino más, hago ejercicio, me distraigo y dejo el estrés atrás. Es increíble lo que un perro puede cambiarte la vida”, expresó.
Alfonso hizo hincapié en la importancia de tratar a los perros con dignidad: alimentarlos, darles cariño, mantenerlos limpios y sacarlos a pasear no es un favor, sino una responsabilidad que todo dueño debe asumir con compromiso.
Cristal Silva, otra habitante de Tijuana, también compartió su experiencia. Hace siete años llegaron a su vida Coco y Chanel, dos perritas que su hermana —rescatista— llevó a casa. Desde entonces, su vínculo con ellas ha sido profundamente emocional.
“Te conocen, te entienden, te aman más de lo que imaginas. Los perros son amor puro. No hay día que no me hagan sonreír”, comentó.
Cristal hizo un llamado urgente a la ciudadanía: adoptar, esterilizar y evitar el abandono. Señaló que el problema de perros callejeros sigue siendo grave, por lo que considera esencial que cada dueño tome conciencia del impacto que puede tener con sus decisiones.
En este Día Mundial del Perro, más que celebrar con disfraces o regalos, la invitación es a reflexionar sobre el papel que ocupan en nuestras vidas, y el deber moral que tenemos de protegerlos, amarlos y garantizarles una existencia digna.




Fotografías: Luis Bautista