La muerte de Kimberly Luisa Sánchez Palomares continúa bajo investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE), que en su necropsia preliminar reportó como causa un infarto relacionado con consumo de anfetamina y metanfetamina. La joven de 29 años fue localizada sin vida el martes 9 de diciembre en un departamento ubicado en las calles Floresta y Segunda, en la Zona Centro.
De acuerdo con los primeros reportes, el hallazgo ocurrió tras un aviso al C5 sobre una persona que no respondía al llamado dentro del inmueble. Elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal acudieron al sitio y, con autorización del propietario, personal del Cuerpo de Bomberos abrió la puerta. En una de las habitaciones se encontró a Kimberly recostada sobre la cama y cubierta con una cobija; paramédicos confirmaron que ya no presentaba signos vitales.

La familia de la joven ha señalado que solicitará una segunda opinión pericial, al considerar que deben revisarse a fondo todas las circunstancias del caso. Aseguran que existieron antecedentes de violencia de pareja y una orden de restricción previa contra su exnovio, Alan “N”, y piden que esa información forme parte de la carpeta de investigación.
Un familiar de Kimberly relató que, según su versión y la de vecinos, el exnovio habría estado entrando y saliendo del edificio en los días previos al hallazgo. Explicó que una vecina lo habría visto nervioso en el área, le preguntó si necesitaba ayuda y él respondió que buscaba a Kimberly porque no contestaba, momento en el que se dio aviso a la autoridad. Estas afirmaciones corresponden al testimonio de la familia y, hasta ahora, no han sido confirmadas públicamente por la FGE.
Los allegados también mencionan que la Fiscalía habría asegurado cámaras de videovigilancia cercanas al edificio, hecho que consideran relevante para aclarar los movimientos previos al reporte. En este contexto, solicitan que la indagatoria incluya revisión de posibles antecedentes de violencia y del entorno inmediato de la víctima, con perspectiva de género y sin descartar ninguna hipótesis.
ANTECEDENTES DE IMPUNIDAD
Además de sus señalamientos directos, la familia hace referencia a casos ocurridos años atrás, vinculados, según su versión, a parientes del exnovio. Con información del Semanario Zeta, en 2014, dos jóvenes identificados como Erick Eduardo Sánchez Barajas y Rafael Sánchez Doníz fueron señalados en accidentes de tránsito distintos, en los que murieron un ciclista y una automovilista. Ambos eran hijos de un secretario de acuerdos de un juzgado federal en Ensenada, lo que generó entonces cuestionamientos públicos sobre posibles influencias.
En el primero de esos hechos, el ciclista Jorge Tolentino Belman falleció tras ser atropellado por un vehículo que, de acuerdo con la información difundida en aquel momento, circulaba a exceso de velocidad y con embriaguez incompleta. En el segundo, la señora María Guadalupe Villavalzo López perdió la vida luego de un impacto en un cruce con semáforo, donde se acusó al conductor de no respetar la luz roja y darse a la fuga.
Familiares y amigos de las víctimas de esos casos organizaron marchas desde el Parque Revolución hasta los juzgados, con mensajes contra la injusticia y el presunto “pago de favores”. En sus protestas denunciaron intentos de amparo, salidas bajo fianza y la posibilidad de que los responsables evitaran sanciones proporcionales, lo que dejó una huella de desconfianza en sectores de la comunidad.
La familia de Kimberly retoma esos antecedentes como contexto y expresa su preocupación de que se puedan repetir patrones de trato privilegiado. Insisten en que, aunque el exnovio no ha sido señalado formalmente como responsable del fallecimiento, cualquier análisis debe realizarse sin favoritismos y con base en pruebas periciales sólidas.
Hasta el momento, la FGE no ha emitido un informe final sobre posibles responsabilidades penales. El caso continúa abierto y sujeto a investigación. La familia pidió respeto a la memoria de Kimberly y llamó a quienes tengan información útil a que la aporten a través de los canales oficiales, ya sea al 911 en caso de emergencia o al 089 para denuncias anónimas
Fotografía: Cortesía