Los usuarios del transporte público en el Corredor Agua Caliente enfrentan un significativo incremento en las tarifas, particularmente quienes optan por pagar en efectivo, cuyo costo ahora asciende a 20 pesos. Este cambio fue oficializado el 31 de diciembre de 2024 mediante su publicación en el Periódico Oficial del Estado. La medida tiene como objetivo fomentar el uso de herramientas digitales, como la tarjeta prepago y la aplicación Stop Bus, para facilitar los pagos y optimizar la experiencia del usuario.
Para quienes utilicen los métodos digitales, la tarifa tuvo un incremento más moderado, pasando de 15 a 16 pesos. Los estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad seguirán beneficiándose de una tarifa preferencial de 8 pesos. Sin embargo, este ajuste tarifario ha generado descontento entre los usuarios, quienes han manifestado su inconformidad tanto por el incremento como por las dificultades asociadas a la transición tecnológica.
En el único módulo activo para obtener la tarjeta prepago, ubicado en Plaza Patria, largas filas de usuarios son una constante, reflejo de la urgencia por adaptarse a la nueva dinámica de pagos y evitar el aumento de costos al usar efectivo.
Norma, una usuaria frecuente del servicio, expresó su preocupación: «El costo de 20 pesos es demasiado alto para muchas personas, especialmente aquellas que ganan el salario mínimo o que tienen que mantener a sus familias. Este aumento puede impactar fuertemente en la economía de los hogares».
Amelia, otra pasajera afectada, mostró su desacuerdo con el nuevo esquema de tarifas: «Es excesivo. Antes gastaba alrededor de 200 pesos al mes en transporte, pero ahora será el doble. Además, el servicio sigue siendo deficiente: los autobuses tardan mucho en pasar, no hacen paradas adecuadas y no se cumplen los horarios establecidos».
Aunque las autoridades justifican el incremento como parte de un esfuerzo por modernizar el sistema de transporte, los usuarios consideran que el aumento no se refleja en una mejora tangible del servicio. Las principales quejas apuntan a la irregularidad en las frecuencias, las limitadas paradas y la insuficiente capacidad de las unidades para atender la demanda.
El programa digital Stop Bus busca posicionarse como una herramienta eficiente y accesible, pero su implementación enfrenta retos importantes. Mientras tanto, la población sigue buscando alternativas para ajustar sus presupuestos ante este nuevo golpe al costo de vida en la ciudad.





Fotografías: Border Zoom