Los Ángeles se mantiene en estado de emergencia debido a un incendio forestal que se reportó desde el día martes. El desastre comenzó con tres incendios, posteriormente se extendieron en corto tiempo a causa de la situación climática con fuertes vientos y reportada previamente como “potencialmente mortal”. Bastaron tres horas para que las llamas cubrieran por lo menos 312 hectáreas, avanzando rápidamente hasta más de 1,182.
El siniestro destruyó viviendas y colapsó las vías vehiculares a causa de la evacuación de miles de personas, por lo que una gran cantidad de autoridades se movilizaron contra el incendio. “Cientos de bomberos adicionales se dirigen al sur para sumarse a los más de 1 mil 400 efectivos que están en el terreno”, anunció Gavin Newsom, gobernador de California .
Otro incendio que comenzó horas antes, destruyó el vecindario costero de Pacific Palisades en la ciudad, una zona de residencias de celebridades. Asimismo, en las últimas horas se registró un tercer incendio en Hurst, que afectó -hasta ahora- 500 acres (200 hectáreas), según fuentes oficiales.

Alrededor de 37,000 residentes de las ciudades de Los Ángeles, Calabasas, Malibú y Pacific Palisades y de áreas no incorporadas de Topanga Canyon en el condado de Los Ángeles, estaban bajo órdenes de evacuación, con 15,000 estructuras en riesgo de incendiarse debido al incendio de Palisades, mientras que 20, 000 residentes de esos mismos lugares están bajo advertencias de evacuación, con alrededor de 6,500 estructuras en riesgo debido al incendio, comentó el sheriff del condado de Los Ángeles, Robert Luna.
Por su parte, Daniel Swain, científico del clima, declaró que el incendio de Palisades por sí solo podría ser el «más costoso» en la historia de EE.UU. Mientras que la alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, alertó a los habitantes por la mala calidad del aire tras el siniestro, concluyendo en el estado de emergencia antes mencionado.





Fotografía: Josh Edelson / AFP