A pesar de la advertencia reciente emitida por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), que declaró no aptas para uso recreativo las playas de Tijuana y Rosarito debido a altos niveles de contaminación, este domingo, cientos de personas acudieron a la zona costera de Tijuana para disfrutar del inicio del periodo vacacional.
En un ambiente de clima cálido y cielo despejado, familias enteras instalaron sombrillas, lonas y hieleras sobre la arena, ignorando los letreros colocados por el Ayuntamiento que indican que la playa está cerrada al público por riesgos a la salud. A pesar de la advertencia, varios visitantes ingresaron al mar, exponiéndose a posibles enfermedades por contacto con el agua contaminada.
Uno de los principales focos de preocupación es la presencia de descargas de aguas negras visibles en algunos puntos, situación que se agrava por las obras inconclusas en el malecón, lo que genera además riesgos físicos para quienes transitan por la zona.
De acuerdo con los más recientes estudios publicados por Cofepris, los niveles de enterococos fecales en estas playas superan los 200 NMP/100 ml, límite permitido para considerar una playa como segura para actividades recreativas. Dichos niveles representan un riesgo de infecciones gastrointestinales, dérmicas, oculares y en vías respiratorias, especialmente para niños y personas con defensas bajas.



A pesar del panorama, no se reportó presencia constante de personal de vigilancia o seguridad para hacer cumplir la restricción. La situación ha generado críticas hacia las autoridades locales por la falta de control y seguimiento ante una alerta sanitaria vigente.
El XXV Ayuntamiento de Tijuana ha reiterado su llamado a la población para evitar el ingreso al mar, mientras se concluyen los trabajos de saneamiento y se reduce la contaminación en la zona costera. No obstante, la afluencia de personas podría mantenerse en los próximos días, considerando el arranque del periodo vacacional de Semana Santa.
Las imágenes captadas por fotoperiodistas muestran una playa abarrotada, entre señalamientos de prohibición, infraestructura deteriorada y nulas acciones visibles de contención.
El riesgo sanitario sigue latente, mientras la ciudadanía decide entre seguir las recomendaciones oficiales o buscar esparcimiento sin considerar las consecuencias.



Fotografías: Omar Martínez