Entre las historias que construyen la memoria de Tijuana, hay imágenes que hablan por sí solas. Detrás de muchas de ellas, está Omar Martínez, fotoperiodista que ha convertido su mirada en un puente entre los momentos decisivos de la ciudad y quienes los atestiguan desde casa.
En el marco del undécimo aniversario de El Tijuanense, Omar recibió el Reconocimiento al Mérito Fotoperiodístico Tijuanense, homenaje a una trayectoria que combina disciplina, pasión y una humildad que contrasta con la grandeza de su trabajo.


INICIOS DUROS PERO ROMÁNTICOS
Martínez recuerda con cariño su primer acercamiento al oficio. Sus inicios fueron duros pero románticos: pasaba días enteros observando fotografías en la primera redacción donde colaboró, realizando prácticas sin recibir un sueldo, pero con la certeza de estar en el lugar correcto. Aquella curiosidad silenciosa se convirtió en vocación, y su cámara, en un testigo de la historia tijuanense.
UN TESTIGO SILENCIOSO DE SU CIUDAD
A lo largo de su carrera, Omar ha capturado tanto la crudeza de la realidad, como la belleza de los momentos cotidianos. Su estilo no solo documenta, sino que transmite serenidad y respeto, incluso en medio de situaciones complejas. Quienes lo conocen, coinciden: detrás de la lente hay un hombre que irradia tranquilidad y humildad, cualidades que lo distinguen en un mundo marcado por la velocidad y la presión de la noticia.

MÁS QUE FOTOS: MEMORIA Y LEGADO
El reconocimiento de El Tijuanense no es solo un galardón; es un recordatorio de que el fotoperiodismo es memoria viva de una ciudad en constante transformación. Omar Martínez ha sabido capturar esa esencia con paciencia y sensibilidad, dejando claro que la fotografía es también una forma de amar a Tijuana.
En nuestras plataformas ya puedes encontrar algunos fragmentos de esta charla y espera la entrevista completa que estrenará en YouTube. Omar comparte sus inicios, su visión sobre la profesión y la magia de convertir instantes en historias que perduran.
En un mundo que corre, él sigue enseñándonos a mirar.

Fotografías: Jaziel Acevedo