En el marco del 80° aniversario del bombardeo atómico sobre Hiroshima, el Papa León XIV alzó su voz con firmeza para denunciar el uso y la existencia misma de las armas nucleares, calificándolas como una “locura” y una “ofensa grave a la dignidad humana”.
Durante el Ángelus dominical celebrado en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó el horror de aquel ataque del día 6 de agosto de 1945 que marcó un antes y un después en la historia de la humanidad. Aprovechó la fecha para hacer un nuevo llamado a la comunidad internacional: erradicar completamente este tipo de armamento y trabajar de manera decidida por la paz.
“Hoy se cumple el aniversario del trágico bombardeo atómico sobre Hiroshima. Conmemorar esta catástrofe es un deber de memoria y de responsabilidad”, afirmó el Papa desde el balcón del Palacio Apostólico. Subrayó que las armas nucleares, lejos de garantizar seguridad, representan una amenaza constante para el futuro del mundo.
La condena del Papa fue bien recibida en varios círculos católicos y humanitarios, que reconocen en sus palabras una postura clara y moralmente necesaria ante una amenaza persistente. Además, animó a los fieles a rezar y a comprometerse personalmente en la construcción de un mundo sin armas nucleares, fomentando la reconciliación y el respeto entre los pueblos.
El aniversario de Hiroshima es, para la Iglesia, una ocasión para recordar las consecuencias devastadoras de una lógica de confrontación y violencia. León XIV, con claridad pastoral, renovó la voz profética de la Iglesia al llamar a la conciencia del mundo moderno, invitando a no repetir los errores del pasado.
Con información de ACI Prensa.
Fotografía de AFP.