La noche del lunes 1 de septiembre se vivió la premier de El Conjuro 4: Últimos Ritos en Plaza Río, donde los asistentes pudieron experimentar el esperado desenlace de la franquicia de terror más exitosa de los últimos años. Con proyecciones en formato IMAX, la cinta dirigida por Michael Chaves entregó una atmósfera envolvente que, entre sonidos inquietantes y sombras cuidadosamente trabajadas, logró arrancar sustos más intensos de lo previsto.
La película, inspirada en el caso real de la familia Smurl, vuelve a colocar en el centro a Ed y Lorraine Warren, interpretados una vez más por Patrick Wilson y Vera Farmiga, quienes confirman una vez más por qué se han ganado un lugar entrañable en la cultura del cine de horror. Sus actuaciones sostienen la trama y permiten que cada escena cobre un peso emocional que trasciende al simple sobresalto.
Sin embargo, a pesar de la potencia visual y de una producción que sabe cómo mantener al espectador al borde de la butaca, el cierre del filme no cumplió con la fuerza que se esperaba. Para muchos críticos y fanáticos, el desenlace fue demasiado blando para tratarse del exorcismo final, una sensación que comparto como espectador. Y aunque este detalle no arruina la experiencia, sí deja la impresión de que la saga merecía un adiós más contundente.


Expertos en cine han señalado que Últimos Ritos es el capítulo más emocional de la saga, con un aire nostálgico que conecta con una década de historias que dieron vida a un universo cinematográfico exitoso. El regreso de Judy Warren, ahora con un papel más protagónico, aporta un elemento fresco que abre nuevas lecturas sobre el legado de la familia. No obstante, también se repiten los tropiezos clásicos del género: pasajes lentos y cierta dependencia de fórmulas ya conocidas.
En conclusión, El Conjuro 4: Últimos Ritos se siente como una despedida que equilibra el escalofrío con la emoción, más pensada para quienes han seguido la historia desde sus inicios que para un espectador casual en busca de innovación. El público encontrará momentos para estremecerse y recordar por qué esta franquicia se convirtió en un referente del terror moderno, aunque también tendrá que aceptar que no todo lo que comienza con fuerza termina con el mismo impacto.

