Andrés Martínez Bremer, presidente de Proturismo de Ensenada, planteó reconocer al visitante como “ciudadano temporal” y replantear el uso del Impuesto sobre Servicios de Hospedaje (ISSH). La idea central: quien visita la ciudad utiliza la misma infraestructura que los residentes y, por tanto, su aportación fiscal debe regresar a mantenimiento, operación y promoción del destino de forma estratégica.
El dirigente explicó que el turismo no solo es una actividad económica, también es un hecho urbano. Cada estancia presiona calles, banquetas, alumbrado, seguridad, limpieza y movilidad. Por ello, propuso que el ISSH se administre con un enfoque de corresponsabilidad: el visitante disfruta la ciudad y su contribución debe traducirse en mejores accesos, señalética clara, iluminación suficiente e imagen urbana digna.
¿Qué se propone para ayudar al turista?
Como eje operativo, Martínez Bremer propuso dividir el ISSH en un esquema 50/50: la mitad para promoción turística y la mitad para infraestructura turística. Añadió que debe garantizarse el flujo del 29% para los Comités de Turismo (Cotucos) y Proturismos, a fin de evitar recortes que frenen campañas o proyectos de posicionamiento. “La mejor publicidad fracasa si la experiencia en calle no cumple lo prometido”, resumió.
También llamó a actualizar las reglas del fideicomiso turístico para incorporar la infraestructura como línea permanente de inversión. Sugirió modernizar los comités de mercadotecnia con la voz técnica de hoteleros, enogastronomía, touroperadores, guías, cámaras empresariales y prestadores de servicios, quienes conocen tendencias, estacionalidad y necesidades de operación en territorio.
Recordó que, en su momento, el modelo con 70% a promoción dio continuidad y claridad a las campañas y a grandes vitrinas. Sin embargo, consideró que la competencia actual exige equilibrio: sin calles seguras, rutas legibles y servicios confiables, el retorno de la inversión en marketing cae. Con infraestructura sólida, la promoción rinde mejor y genera lealtad del visitante.
Finalmente, subrayó que reconocer al turista como “ciudadano temporal” no es un eslogan, sino una herramienta de gestión. Orienta el gasto del ISSH, mejora la experiencia de quien llega y deja beneficios duraderos a quien vive aquí. El objetivo, dijo, es un ciclo sostenible donde promoción e infraestructura se potencien y eleven la competitividad del destino.