El Programa Vivienda del Bienestar fija una meta estatal de 74,959 viviendas y, dentro de ellas, 5,127 para Ensenada. El punto crítico no está en las metas, sino en habilitar suelo con agua, drenaje, energía y accesos para que los proyectos sean realmente asequibles.
Raúl Grajeda Cerón, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (CANADEVI), planteó que las exenciones de trámites y permisos —que promedian 13% del valor— ayudan, pero no sustituyen las “obras de cabecera” que sólo pueden financiar los gobiernos. Sin esa base, dijo, la vivienda de bajo costo no despega en los polígonos donde más se necesita.
El dirigente recordó que el programa trabaja con un precio tope de 700 mil pesos por unidad y requiere dos condiciones simultáneas: participación de propietarios de tierra dispuestos a integrar reservas urbanas y acompañamiento público para dotar infraestructura mínima. Además, advirtió que construir en Baja California tiene costos distintos al centro–sur del país; homologar reglas sin considerar esa brecha encarece o detiene desarrollos.
Como muestra del rezago, expuso que San Quintín apenas alcanzaría 139 viviendas del total estatal por falta de suelo regularizado y servicios, pese a su alto rezago social. CANADEVI propuso mesas técnicas para identificar polígonos factibles, ordenar prioridades de inversión y alinear reglas que permitan pasar de la meta a la obra en Ensenada y su zona sur.
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