La pasión por la lucha libre reunió este sábado a decenas de aficionados en la Expo Lucharte, un evento que combinó arte, deporte y el carisma de figuras emblemáticas del cuadrilátero. La actividad, realizada en el Museo del Coleccionista y Lucha Libre, congregó tanto a luchadores profesionales como a artistas gráficos que han dedicado su obra a este deporte.
Entre los invitados destacaron Damián 666, Valentino, Nicho El Millonario y Romeo, quienes convivieron con los asistentes, compartieron experiencias de su trayectoria y accedieron a fotografías y firmas. En la parte artística participaron creadores como Rafael Navarro, Arturo Alamilla, Kartun y Abraam Pacheco, todos con trabajos oficiales inspirados en ídolos del ring.

Jesús Pedroza, conocido como Kartun, explicó que la expo nació de manera accidental. Comentó que inicialmente buscaba realizar una reunión pequeña entre amigos para mostrar su obra, pero tras publicarlo en redes sociales, varios artistas y luchadores pidieron sumarse. La organización se concretó en aproximadamente dos meses.
El ilustrador destacó que uno de los objetivos principales fue reunir a luchadores con trayectoria y garantizar que las obras y productos ofrecidos por los artistas contaran con permisos y licencias correspondientes. “Tenemos luchadores de trayectoria y artistas profesionales; para nosotros era muy importante que el trabajo fuera con permiso, con licencia o totalmente original”, expresó.



Zaurel León, otro de los impulsores del proyecto, subrayó que Tijuana ha aportado talento y eventos clave para la lucha libre, aunque a veces no se reconozca lo suficiente. “Somos guardianes de este templo. Queremos que la gente conozca y aprenda sobre estos luchadores que, de una u otra manera, han dejado huella en Tijuana”, señaló.
Entre los asistentes se encontraba César, aficionado originario de Sonora, quien viajó a Tijuana para una función de lucha y se encontró con la expo por sorpresa. Dijo que se llevó grandes experiencias al poder saludar a luchadores que ha seguido durante años.
El acceso tuvo un costo de 50 pesos e incluía fotografías y firmas sin cargos adicionales. La venta de mercancía estuvo a cargo de los propios luchadores, lo que permitió una interacción directa entre ídolos y fanáticos.


Fotografías: José Vargas