El Caribe se convierte en un nuevo foco de tensión geopolítica. La primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, confirmó este viernes 28 de noviembre un dato clave. Su gobierno autorizó la instalación de un radar de EE.UU. en la isla de Tobago.
Este anuncio llega en un momento crítico. Las relaciones entre Caracas y Washington están al límite. El gobierno de Donald Trump justifica estas acciones como una lucha frontal contra el narcotráfico. Por su parte, Nicolás Maduro denuncia intentos de desestabilización.
«La instalación nos ayudará a mejorar nuestra vigilancia de los narcotraficantes en nuestras aguas», aseguró la primera ministra Persad-Bissessar a la prensa local.
El despliegue del radar de EE.UU. y los Marines

La confirmación oficial valida los reportes ciudadanos. Habitantes de la isla reportaron la presencia de marines estadounidenses en hoteles y aeropuertos.
Según la agencia EFE, plataformas de rastreo detectaron vuelos militares en el Aeropuerto Internacional ANR Robinson. Además, alrededor de 350 efectivos de la 22 Unidad Expedicionaria de Infantería de Marina realizaron ejercicios en la zona.
Esta movilización ocurre tras la visita de Dan Caine, jefe del Estado Mayor de Estados Unidos. El mando militar reafirmó el compromiso del Pentágono para «abordar amenazas compartidas» en la región caribeña mediante el nuevo radar de EE.UU. y patrullajes conjuntos.
Venezuela responde: Sucre bajo vigilancia
La cercanía es extrema. El estado venezolano de Sucre está a solo 11 kilómetros de Trinidad y Tobago. Ante la amenaza percibida, el gobierno de Maduro ha blindado la zona.
Reportes de Reuters indican un aumento inusual de seguridad en la costa venezolana:
- Oficiales del SEBIN y la DGCIM patrullan constantemente.
- Testigos afirman ver vehículos civiles con personal armado.
- «Están por todas partes, todo el tiempo», declaró un líder comunitario anónimo.
Denuncias de ataques y silencio
La situación humanitaria es grave en localidades como Güiria. Residentes denuncian ataques mortales contra embarcaciones, presuntamente vinculados a la campaña antinarcóticos de Washington. Se estima que más de 80 personas han fallecido en estos incidentes en el mar.
Familiares de las víctimas aseguran que las autoridades venezolanas les han exigido silencio. El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre estos hechos ni sobre el impacto del radar de EE.UU. en sus operaciones.
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