TIJUANA, B.C.- Con música, globos y una explosión de colores, decenas de payasos y payasitas recorrieron este 10 de diciembre las calles de la Zona Centro para conmemorar el Día Nacional del Payaso, una tradición que cada año reúne a artistas de distintas generaciones y a familias que disfrutan del ambiente festivo.
La jornada inició desde temprano en el parque de La Ocho, donde los participantes se prepararon con maquillaje, vestuarios y accesorios antes de avanzar por la avenida Constitución. El desfile continuó por la calle Tercera y concluyó en el parque Teniente Guerrero, donde se celebró una misa para reconocer el trabajo de quienes dedican su vida a llevar alegría a los demás.
Durante la ceremonia, la payasita Katy Zazueta, conocida como “La Monita”, destacó que estos encuentros buscan fortalecer la convivencia familiar y preservar tradiciones que han perdido terreno frente al uso constante de dispositivos electrónicos.

“Queremos rescatar a los niños de las redes sociales y volver a la convivencia de antes, más personal, más familiar”, comentó.
Katy compartió que, pese a un año difícil en lo personal, su vocación permanece firme:
“El propósito es hacer sonreír, especialmente cuando alguien lo necesita. Aunque estemos tristes o enfermos, eso se queda detrás del maquillaje”.
Los cambios en el público también han implicado nuevos desafíos.
“Ahora competimos con el celular, con el internet, pero buscamos que la familia regrese a los parques”, señaló, al mencionar que muchas dinámicas familiares se han visto afectadas por las cargas laborales de los padres.


Por su parte, los artistas Pimpom y Cacahuates, integrantes de Los Chili Brothers, señalaron que renovar sus espectáculos ha permitido conectar con nuevas generaciones.
“Ha sido muy bonito captar la atención de los jóvenes. Nuestro show sigue siendo blanco y limpio, pensado para que disfruten tanto niños como adultos”, expresaron.
El desfile cerró entre risas, aplausos y fotografías, reforzando la importancia de mantener viva una tradición que apuesta por el humor, la unión y la esperanza en los espacios públicos de la ciudad.



Fotografías: Border Zoom