El reglamento municipal en materia de autismo impulsado en Ensenada fue resaltado por la Harvard Kennedy School como un caso de política pública inclusiva con impacto real en la comunidad.
El regidor Adrián García, del Partido Acción Nacional (PAN), ha centrado su trabajo en políticas para grupos vulnerables, desarrollo comunitario y transparencia, impulsando desde el Cabildo un marco normativo específico para personas con la condición del espectro autista. El texto destaca que se trata de la primera regulación municipal de este tipo en México.
El artículo subraya que la norma no se limita a declaraciones generales, sino que plantea medidas concretas, como capacitación a personal público, adecuaciones sensoriales en espacios municipales y lineamientos de atención más accesibles para niñas, niños y personas adultas con autismo. Harvard presenta el caso como ejemplo de cómo los gobiernos locales pueden responder a problemáticas históricamente invisibilizadas, mediante reglas claras y acciones medibles.
La institución académica también vincula el trabajo de García con su formación en el programa Emerging Leaders de la Harvard Kennedy School, en el que el regidor buscó herramientas para transformar buenas intenciones en políticas evaluables. De acuerdo con la publicación, García ha aplicado esos aprendizajes en tres frentes: mejorar el diálogo con organizaciones civiles, definir indicadores para medir programas sociales y fortalecer la coordinación entre dependencias municipales.
También se señala que el reto siguiente es que este tipo de iniciativas se conviertan en modelo para otros municipios de México y América Latina, especialmente en temas como apoyo a la salud mental, reducción del desperdicio de alimentos y programas de empoderamiento comunitario. La publicación enfatiza que la construcción de confianza pública y la transparencia serán claves para sostener estas políticas en el tiempo.
Harvard presenta el caso de Ensenada como evidencia de que, desde el ámbito municipal, es posible generar cambios estructurales si se combinan marcos normativos claros, participación social y seguimiento permanente. Según se expone en el texto, el valor del reglamento radica en que ofrece una base para garantizar derechos, accesibilidad y trato digno a personas con autismo y sus familias.
Fotografía: Cortesía