WASHINGTON, EE. UU. — Durante las últimas semanas, el Pentágono prohíbe fotógrafos en las reuniones informativas oficiales. Por consiguiente, los profesionales de la lente no pueden documentar gráficamente los anuncios del secretario de Defensa, Pete Hegseth.
Estos reportes abordan directamente los avances de la guerra en Irán. Sin embargo, las autoridades militares no han explicado este repentino cambio en su política de acceso a la prensa. Además, el portavoz del Pentágono, Joel Valdez, se negó a emitir comentarios para aclarar esta restricción institucional.
Tensión con la prensa y nuevas reglas
El Departamento de Defensa mantiene una relación sumamente conflictiva con los reporteros asignados. De hecho, la mayoría de los medios tradicionales abandonaron recientemente sus oficinas dentro del recinto militar. Ellos tomaron esta dura decisión antes que aceptar las nuevas normas restrictivas impuestas por la administración Trump.
Actualmente, un nuevo cuerpo de prensa reemplazó a los periodistas veteranos. Este grupo reciente aceptó las reglas oficiales y trabaja mayormente para medios afines al presidente Donald Trump. A pesar de esto, el Pentágono sigue otorgando pases temporales a los reporteros tradicionales para asistir a las sesiones.
La demanda del Times y el bombardeo en la escuela
Ante este escenario adverso, The New York Times demandó formalmente a la administración Trump. El periódico busca revocar urgentemente las reglas restrictivas de Hegseth ante un juez federal. En consecuencia, Charles Stadtlander, portavoz del diario, defendió firmemente el trabajo de los reporteros gráficos. «Los fotoperiodistas merecen acceso y acreditación para asistir a las sesiones informativas del Pentágono», declaró tajantemente.
Paralelamente, la cobertura bélica del rotativo provocó la furia de la Casa Blanca. Karoline Leavitt, secretaria de prensa, criticó duramente las investigaciones del periódico. Específicamente, ella condenó los reportes sobre el trágico atentado con bomba en una escuela de niñas en Irán, donde murieron aproximadamente 175 personas.
Leavitt afirmó que el gobierno no se dejará presionar por las publicaciones periodísticas para apresurar las investigaciones oficiales. No obstante, el diario reportó este miércoles un hallazgo devastador. Citando fuentes anónimas, el texto asegura que un informe preliminar culpa a Estados Unidos por el mortal bombardeo. Aparentemente, el ejército estadounidense utilizó información de inteligencia obsoleta para lanzar un misil Tomahawk contra el centro educativo.