Madres de familia y pacientes del Centro de Rehabilitación Integral (CRI) realizaron esta mañana una manifestación pacífica frente a sus instalaciones, con el objetivo de visibilizar las carencias que enfrentan tanto en infraestructura como en personal, y exigir condiciones laborales justas para los profesionales que brindan atención a personas con discapacidad, particularmente aquellas con trastorno del espectro autista.
La protesta fue encabezada por la asociación Familias Unidas por el Autismo, cuyos integrantes expresaron su preocupación por la falta de recursos materiales y humanos en el centro, lo que ha provocado la renuncia de terapeutas y especialistas debido a los bajos salarios y la sobrecarga laboral.
Griselda Chávez Sevilla, madre de uno de los pacientes, explicó que la escasez de personal ha impactado directamente en la continuidad de las terapias de sus hijos, retrasando su progreso. “No solo se trata de terapias físicas, también necesitan atención psicológica y psiquiátrica, lo cual representa un gasto que muchas familias no pueden solventar fuera del CRI”, enfatizó.
Por su parte, Angélica Sebastián, directora de la asociación, denunció el estado deteriorado de las instalaciones y la carencia de materiales indispensables para las sesiones de rehabilitación. Señaló que actualmente el CRI apenas atiende al 30% de los pacientes que debería recibir, dejando a cerca de 300 personas en lista de espera, algunas durante más de dos meses.
Las familias demandaron a las autoridades municipales y estatales establecer una mesa de diálogo que permita encontrar soluciones efectivas a esta problemática, que no solo vulnera los derechos de personas con discapacidad, sino que también refleja un abandono institucional hacia quienes más lo necesitan.
“Queremos que se reconozca la importancia de los profesionales que trabajan aquí, que se les pague dignamente y se invierta en mejorar la infraestructura, porque nuestros hijos merecen una atención de calidad”, añadieron los manifestantes.
El Centro de Rehabilitación Integral es uno de los pocos espacios públicos en la ciudad donde se brinda atención a personas con discapacidad. Su buen funcionamiento es clave para cientos de familias que no cuentan con los recursos para costear terapias en el sector privado.




Fotografías: Luis Bautista