Estados Unidos otorgó una prórroga de 90 días antes de aplicar un nuevo paquete de aranceles a productos mexicanos. El anuncio fue realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum, tras sostener una conversación con el presidente estadounidense Donald Trump, en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre ambas naciones.
Aunque se frenó temporalmente la entrada en vigor de nuevos aranceles que contemplan incrementos de hasta el 30 % a todos los productos enviados a Estados Unidos, se mantienen vigentes las tarifas del 25 % impuestas sobre automóviles y 25 de productos vinculados al fentanilo, así como del 50 % sobre acero, aluminio y cobre.
Sheinbaum destacó que más del 85 % de las exportaciones mexicanas ya están amparadas bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), por lo que el impacto inmediato sería limitado. Sin embargo, economistas y analistas advierten que, si las negociaciones fracasan, sectores claves podrían enfrentar serias afectaciones.
El aplazamiento es considerado por el Gobierno mexicano como una oportunidad para avanzar hacia un marco comercial más justo y equilibrado, que también contemple aspectos de cooperación en materia de seguridad. No obstante, funcionarios subrayaron que esta extensión no debe interpretarse como una concesión permanente, sino como un plazo limitado para alcanzar un entendimiento.
Durante los próximos tres meses, equipos negociadores de ambos países mantendrán reuniones bilaterales para definir los términos de un posible acuerdo comercial más amplio. La Secretaría de Economía informó que se priorizarán sectores sensibles y se buscará preservar la competitividad de la economía mexicana en los mercados internacionales.
Mientras tanto, las tarifas actuales seguirán aplicándose hasta nuevo aviso, en espera de una resolución definitiva.

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