El Colectivo Salud y Justicia Ambiental denunció que se realizan perforaciones en el terreno que ocupó la clausurada planta recicladora de plomo Metales y Derivados, ubicada en la colonia Chilpancingo, en la delegación Otay. El sitio alberga una celda de confinamiento con más de 7 mil toneladas de residuos tóxicos, sellada desde su remediación.
De acuerdo con el colectivo, las obras detectadas generan preocupación entre los habitantes, quienes temen que los trabajos puedan dañar la estructura de concreto que cubre los desechos y liberar nuevamente plomo al ambiente, afectando el aire y el suelo.

“Hemos visto que están perforando la plancha de concreto, eso quiere decir que pueden dañar la membrana de la celda donde está encapsulado el material, y el plomo puede volver entonces a ser llevado por el aire cerro abajo”, declaró María Magdalena Cerda Báez, directora general del colectivo.
La planta Metales y Derivados fue clausurada en 1994, tras un largo proceso impulsado por vecinos que denunciaron contaminación por plomo. Estudios realizados en ese entonces detectaron niveles elevados del metal en la sangre de niñas y niños de la colonia.
“El temor es real. Las familias no quieren revivir esa experiencia ni pensar que sus hijos puedan estar expuestos otra vez”, expresó Cerda Báez.


El colectivo señaló que el Gobierno del Estado de Baja California es propietario del predio, expropiado en su momento para ejecutar la obra de remediación. Asimismo, apuntó que la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable mantiene oficinas contiguas al sitio y tiene la responsabilidad de supervisar que no se realicen actividades riesgosas.
Ante la falta de información oficial, el grupo anunció que presentará un oficio ante la dependencia estatal para solicitar un reporte técnico detallado sobre las obras y su justificación.
La directora subrayó que cualquier intervención en un sitio con residuos peligrosos debe contar con un Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) y la validación de especialistas certificados. “La celda nunca debe ser perforada; debe permanecer intacta por cientos de años para evitar riesgos”, afirmó.



Fotografías: Selene Reynoso