Con el objetivo de generar conciencia social y rendir homenaje a las personas desaparecidas en Baja California, colectivos de búsqueda y un artista urbano iniciaron la elaboración de un mural con más de 30 rostros de víctimas, el cual se pinta en la fachada de la casa que perteneció a Martha Molina, ubicada en la colonia Otay Universidad.
Martha Molina desapareció en 2023 durante un retiro espiritual en Rosarito y fue localizada sin vida dos años después. Su casa, ahora convertida en símbolo de memoria y resistencia, fue elegida por los colectivos como un lugar significativo para visibilizar esta problemática.
UNA OBRA PARA RECORDAR Y SENSIBILIZAR
El mural está a cargo del artista Carlos Gabriel Valles, quien cuenta con más de cuatro décadas de trayectoria en el arte urbano y decidió participar de forma voluntaria, motivado por una experiencia personal similar.


“Es un sentimiento triste, pero me hago solidario con las personas que buscan a sus familiares. Contribuir con mi trabajo es mi forma de que no se apague la luz de esperanza”, comentó el artista.
LA CASA DE MARTHA, UN LUGAR EMBLEMÁTICO
De acuerdo con Raúl Cornejo, representante del Colectivo Enlace y Restauración A.C., la ubicación fue elegida porque la comunidad recuerda con cariño a Martha Molina y considera que su vivienda es un espacio que será respetado y cuidado.
“Queremos generar empatía y mantener viva la memoria de quienes ya no están. Este mural también es una señal de esperanza para las familias que siguen buscando”, expresó.
DENUNCIAN FALTA DE RESULTADOS EN SEGURIDAD
Cornejo lamentó que las desapariciones en el estado siguen en aumento y que, a pesar de los acercamientos con autoridades, las estrategias oficiales han sido insuficientes.
Señaló que son las propias familias quienes llevan el peso de la búsqueda, recorriendo calles, campos y oficinas para encontrar alguna pista que les permita dar con el paradero de sus seres queridos.
El mural, en construcción, busca ser un recordatorio constante de las historias que aún están pendientes de justicia y de la deuda que persiste con cientos de familias en Baja California.




Fotografías: Luis Bautista