En un sector donde la confianza se gana con hechos y no con slogans, Rendichicas ha cerrado con éxito su segunda ronda de certificaciones de calidad en todas sus estaciones de servicio en Tijuana. Por segunda ocasión consecutiva, las evaluaciones realizadas por el laboratorio independiente Intertek confirmaron que el combustible ofrecido en cada punto de venta cumple —y en algunos casos supera— los estándares establecidos.
UNA REVISIÓN QUE NO ES OBLIGATORIA, PERO SÍ NECESARIA
La mayoría de las marcas gasolineras se respaldan en certificaciones internacionales genéricas, sin someterse de manera periódica a revisiones externas. Rendichicas, en cambio, ha optado por abrir nuevamente sus estaciones a una inspección exhaustiva, consciente de que un sello de confianza debe refrendarse con constancia.
El proceso incluyó muestreos en sitio, análisis de laboratorio y verificación del octanaje, asegurando que cada litro entregado cumpla con las normas oficiales mexicanas NOM-005 y NOM-016.


DURAFUEL MAX: UN COMPLEMENTO A LA CERTIFICACIÓN
Entre los elementos que refuerzan su propuesta, Rendichicas incorpora Durafuel Max, una fórmula con 33% más aditivo que contribuye a proteger el motor, mejorar el rendimiento y optimizar la limpieza interna de componentes. Este aditivo se suma a una gasolina ya avalada por estándares como TOP TIER y por las pruebas independientes de Intertek.
Más allá del nombre comercial, lo relevante es lo que representa: un combustible optimizado para alargar la vida útil del motor y maximizar la eficiencia en el consumo.
COMPROMISO PÚBLICO Y COMPROBABLE
En tiempos donde la desconfianza hacia el sector gasolinero sigue siendo tema recurrente, Rendichicas mantiene una política de puertas abiertas: someter su producto a pruebas periódicas, hacer públicos los resultados y demostrar que la calidad no es un evento aislado, sino un estándar permanente.
El mensaje es claro: gasolina de litros completos y calidad certificada no son promesas, son realidades respaldadas con evidencia técnica y verificable por Intertek.


Fotografías: Jaziel Acevedo