Una oleada de misiles y drones lanzó Rusia durante la madrugada contra la capital ucraniana. El saldo preliminar es de al menos 23 personas fallecidas y decenas de heridos, según autoridades locales. El alcalde decretó luto y equipos de emergencia trabajan entre escombros en varios distritos.
Los impactos alcanzaron zonas residenciales y edificios cercanos a sedes europeas. Resultaron dañadas la Delegación de la Unión Europea y las oficinas del British Council, de acuerdo con fuentes oficiales y reportes periodísticos en el lugar. En Darnytskyi colapsó parte de un inmueble de cinco pisos, donde murieron varias víctimas, incluidos menores.
La Unión Europea y el Reino Unido convocaron a diplomáticos rusos tras el bombardeo. Bruselas y Londres exigieron responsabilidades por los ataques contra zonas civiles y por los daños cerca de instalaciones europeas. La UE subrayó que Rusia apuntó deliberadamente contra su presencia en la capital ucraniana.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la UE prepara un nuevo paquete de sanciones y avanzará en el uso de activos rusos congelados para apoyar la defensa y la reconstrucción de Ucrania. Confirmó además consultas con Kiev y socios europeos tras la agresión.
El presidente Volodímir Zelenski calificó el ataque como “terrorismo a gran escala”. Pidió fortalecer con urgencia las defensas aéreas y endurecer las sanciones internacionales. Varios socios europeos respaldaron esa petición y expresaron condena pública a la ofensiva de Moscú.
El asalto formó parte de una de las mayores incursiones aéreas de la guerra. La Fuerza Aérea ucraniana reportó cientos de drones y decenas de misiles lanzados durante la noche. Entre las víctimas hubo niños de corta edad, informaron autoridades de la ciudad. Los equipos de rescate continúan labores y actualizan cifras.


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