Ensenada vibró el viernes 17 de octubre con la función de AAA en el Estadio Antonio Palacios, coronada por una lucha en jaula donde Monster Clown perdió la cabellera. La velada combinó vuelos espectaculares, rivalidades encendidas y una estelar con sabor a revancha. La afición salió con la adrenalina a tope.
La función abrió a ritmo de vértigo: Rey Furia y Kabuki superaron a Khaval e Inframundo tras castigos aéreos bien sincronizados. Luego llegó un choque de poder a poder. Gallo Extreme —con su inconfundible “kikirikí”— hizo dupla con Anubis y vencieron a los campeones en pareja, Arkángel Divino y Último Maldito, en una de las batallas más coreadas de la noche.

La tercera lucha subió todavía más el termómetro. Por la esquina ruda llegaron Cíniko, Tony Casanova y Lady Flammer. Enfrente, un tridente de carisma: Valentino, Faby Apache y Pimpinela. Con técnica y colmillo, los técnicos se llevaron la victoria y el aplauso del respetable.
Después llegó una contienda de “estrellas”: Histeria, Taurus y Belcegor parecían tener el control. Sin embargo, Rey Horus, Octagón Jr. y Mr. Iguana reaccionaron a tiempo. Un oportuno apoyo de La Yesca inclinó la balanza y selló el triunfo para su equipo.
La estelar previa reunió a dos bandos de alto impacto. Por “La Familia de Tijuana” aparecieron el legado de Rey Misterio y Halloween. Del lado contrario, La Nueva Parka y Pagano, dos taquilleros que hoy también hacen ruido fuera del país. El choque dejó promesa de más capítulos y cuentas pendientes.
Entonces cayó la jaula. San Adonis, Bestia 666, Mecha Wolf, D Luxe y Monster Clown arriesgaron todo con la cabellera en juego. Hubo intervenciones, caos en lo alto y escapes milimétricos. Adonis, D Luxe y Mecha Wolf lograron salir primero. Quedaron Bestia 666 y Monster Clown. Entre castigos y un cierre dramático, Monster Clown quedó atrapado y, como último en el ring, pagó con la melena. La afición presenció el ritual de rapado y la promesa de un nuevo capítulo: Familia de Tijuana vs. Psycho Circus, con Ensenada como posible escenario.


Fotografía: Edgar Cazares