CIUDAD DE MÉXICO — La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un freno legislativo histórico. Los diputados detuvieron su reforma electoral tras el sorpresivo abandono de sus propios aliados. Por lo tanto, este revés marca una rara ruptura en la coalición oficialista. Morena perdió el respaldo del Partido Verde (PVEM) y del Partido del Trabajo (PT). Sin duda, este bloque resultó esencial para aprobar leyes constitucionales desde 2021.
En consecuencia, el proyecto fracasó al no conseguir la supermayoría requerida para modificar la Carta Magna. La votación se estancó con 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención. Además, los legisladores de oposición y los aliados disidentes criticaron duramente la propuesta. Ellos calificaron la iniciativa como un intento claro del partido gobernante para concentrar el poder absoluto.
El millonario costo de las elecciones
Sheinbaum presentó la iniciativa original a finales de febrero. Su objetivo principal buscaba fortalecer la democracia y reducir el número de escaños en el Senado. Asimismo, el argumento central del gobierno destacaba un importante ahorro económico a nivel nacional.
Pablo Gómez encabeza la comisión de reforma electoral. Según sus estimaciones oficiales, los costos del sistema electoral de México alcanzarán una cifra exorbitante. Los gastos llegarían a 3,550 millones de dólares durante 2024. Por su parte, Sheinbaum sostenía firmemente que su proyecto reduciría estos altos costos en una cuarta parte.
¿En qué consiste el Plan B de reforma electoral?
A pesar de la derrota legislativa, la mandataria federal no retrocede. De hecho, ella sugirió avanzar inmediatamente con una ruta legal alterna. Este nuevo enfoque implica modificar únicamente las leyes secundarias en lugar de tocar la Constitución.
Por consiguiente, esta maniobra resulta clave para el gobierno. Una reforma a leyes secundarias solo necesita una mayoría simple para avanzar exitosamente en el Congreso. De esta forma, el oficialismo evita la obligación de negociar con la oposición o ceder ante sus aliados disidentes.
Según diversos expertos electorales, esta vía alternativa podría traer cambios muy radicales al sistema. Entre las principales modificaciones del Plan B de reforma electoral destacan:
- Recortes presupuestales directos a los fondos del Instituto Nacional Electoral (INE).
- Modificaciones profundas en la asignación de escaños por representación proporcional.
- Nuevas regulaciones tecnológicas sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial durante las campañas políticas.