La regidora Raquel Esther Manríquez Peña encabezó una inspección técnica de infraestructura peatonal. El recorrido tuvo como objetivo identificar obstáculos que impiden la movilidad de personas con discapacidad en zonas de alto flujo.
Personal especializado acompañó a la edil para documentar los daños en las superficies cercanas a las terminales de transporte público.
La actividad contó con la participación de Paola Avelar, titular de la Dirección de Infraestructura. Ambas funcionarias recorrieron diversos tramos del primer cuadro para evaluar el estado físico de los pasillos urbanos.
Durante el trayecto, el equipo detectó banquetas fracturadas, desniveles pronunciados y una carencia crítica de rampas funcionales. Estos elementos complican el tránsito seguro de ciudadanos que utilizan sillas de ruedas o presentan debilidad visual.
Manríquez Peña destacó que la verdadera inclusión ciudadana debe reflejarse en espacios públicos diseñados para todos.
Según la regidora, una banqueta deteriorada representa una barrera diaria que limita la autonomía de miles de habitantes. Por ello, subrayó la importancia de pasar de los discursos a las acciones concretas en la vía pública.
La edil insistió en que la movilidad urbana no debe ser un privilegio condicionado por la capacidad física.
Por su parte, Avelar informó que la dirección de infraestructura ya elabora un plan de intervención integral para el centro de la ciudad. Este proyecto incluye la rehabilitación de superficies y la nivelación de banquetas en los puntos de mayor conflicto.
Además, la funcionaria anunció la incorporación de líneas guía táctiles, herramientas esenciales para el desplazamiento de personas con discapacidad visual. El diseño técnico busca cumplir con estándares internacionales de accesibilidad universal.
La autoridad municipal adelantó que el calendario oficial de ejecución de las obras se presentará durante la próxima semana. Los trabajos comenzarán en los perímetros de mayor afluencia comercial y de servicios.
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