TEHERÁN, IRÁN — La guerra en Medio Oriente entra en una fase sumamente crítica. Este miércoles, Irán rechaza plan de Estados Unidos para detener las hostilidades. El gobierno iraní desestimó formalmente la propuesta de 15 puntos del presidente Donald Trump. Teherán considera estas condiciones occidentales como excesivas y alejadas de la realidad militar. Sin embargo, los mediadores internacionales buscan desesperadamente concretar una reunión bilateral. Ellos advierten que este encuentro representa la última oportunidad para evitar una escalada devastadora.
A pesar del intento diplomático, la tensión armada continúa aumentando drásticamente. Washington moviliza actualmente a miles de soldados de refuerzo hacia el golfo Pérsico. Además, el Pentágono solicitará un presupuesto bélico extraordinario de 200,000 millones de dólares. Por su parte, el régimen teocrático mantiene una agresiva postura militar de máximos. Un portavoz castrense aseguró que las fuerzas iraníes controlarán totalmente el paso de buques por el estratégico estrecho de Ormuz.
Bloqueo petrolero y exigencias iraníes
Esta vital ruta marítima concentra el 20% del tráfico mundial de hidrocarburos. Actualmente, el cierre práctico del paso dispara una inmensa inestabilidad en los mercados globales. En respuesta a las presiones, Teherán exige el cese total de las agresiones israelíes y estadounidenses. Asimismo, los líderes iraníes reclaman millonarias reparaciones económicas por los graves daños sufridos recientemente.
Finalmente, el tiempo corre aceleradamente en contra de la diplomacia internacional. Los buques de asalto norteamericanos navegan a toda marcha hacia la zona de conflicto. Egipto ofreció su territorio como sede neutral para albergar posibles diálogos de emergencia. Las autoridades mundiales temen consecuencias drásticas para el sistema económico internacional si fracasan estas negociaciones.