La Posesión de la Momia llega como una propuesta de terror que, desde su planteamiento, busca incomodar y sostener esa sensación durante casi toda la proyección. La película, escrita y dirigida por Lee Cronin, está protagonizada por Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace y Verónica Falcón; el estreno se programó para la pantalla grande e IMAX a partir de hoy 16 de abril.
Lo más llamativo de esta propuesta, es que no intenta ser una versión clásica de la momia, sino una lectura más oscura y agresiva del mito. Esa decisión le funciona desde el arranque, porque la historia no tarda en meter al espectador en un ambiente de ansiedad, angustia y rechazo. Desde muy temprano deja claro que aquí el horror no está solo en la figura sobrenatural, sino también en la conducta humana, en la crueldad, en la fragilidad de los vínculos y en el fanatismo que empuja todo al extremo. Cronin, de hecho, planteó la cinta como una historia de secretos enterrados, con una presencia monstruosa que se va revelando poco a poco; intentando jugar también al detective.
Una de las cosas que más pesan en la experiencia es que la película no se guarda sus momentos más perturbadores. Hay escenas duras, físicas y muy incómodas, pero no están puestas solo para provocar por provocar. Se sienten pensadas para que todo tenga impacto dentro de la historia. Eso ayuda a que la tensión no se rompa, y también a que el desagrado no desaparezca. En ese sentido, la película cumple justo con lo que propone: hacer que el público se revuelva en su asiento y nunca se sienta completamente tranquilo. Cronin explicó en entrevistas que buscó combinar terror psicológico, horror corporal y una construcción muy ligada a los personajes, además de rodar gran parte de la historia con efectos prácticos y un fuerte trabajo visual.


También es importante mencionar el ambiente que construye a partir de su contexto egipcio. El idioma, los espacios, la infraestructura y la forma en que se integra la tradición de dicho país le dan una personalidad muy marcada. No se siente como un decorado cualquiera, sino como un mundo con identidad propia, y eso vuelve todo más inquietante. La película aprovecha muy bien esa atmósfera para reforzar la sensación de que algo antiguo, enterrado y peligroso está a punto de salir a la superficie. La producción se apoyó en locaciones y diseño de arte trabajados entre Dublín y Almería para recrear Egipto y Nuevo México, además de un fuerte desarrollo de sets, vestuario y efectos prácticos.
El trabajo con el elenco también sostiene buena parte del impacto. Jack Reynor, Laia Costa, May Calamawy, Natalie Grace y Verónica Falcón forman un grupo que ayuda a que el horror tenga peso humano, algo que Cronin buscó desde el inicio. En los materiales de producción, el director insistió en que le interesaba un reparto capaz de transmitir emociones reales incluso dentro de una historia extrema, y esa intención sí se nota en pantalla.
En lo personal, La posesión de la momia me dejó esa incomodidad que pocas películas logran provocar. Me hizo apartar la mirada en más de una ocasión y me mantuvo con ansiedad de principio a fin. Desde Mártires de Pascal Laugier no me sentía así frente a una proyección. Y justamente por eso creo que la apuesta de Lee Cronin funciona: no suaviza la experiencia, no busca caer bien y no le tiene miedo a empujar al público a un lugar incómodo. Para quien esté buscando una película de terror que de verdad apueste por la sensación de amenaza y por imágenes difíciles de olvidar, esta puede ser la opción.


Fotografías: Cortesía