El pasado miércoles 30 de julio asistí a la premier local de “¿Y dónde está el policía?”, la nueva entrega de The Naked Gun protagonizada por Liam Neeson, y confieso que fue una experiencia llena de contrastes: el humor exagerado arrancó carcajadas constantes, pero también terminó por sentirse un tanto agotador hacia el final.
La película, dirigida por Akiva Schaffer, retoma el espíritu absurdo de la trilogía original con un estilo irreverente, lleno de visuales delirantes, juegos de palabras y escenas que parecen sacadas de un sketch eterno. Como apunta GQ, la cinta es un «rescate absurdo, irreverente y gloriosamente estúpido» que rinde homenaje con humor a sus predecesoras.
También TantoCine.com destaca que la película “funciona”, gracias al ingenio de sus gags, la energía de los intérpretes y una Pamela Anderson que sorprende al encontrar su vena cómica en el papel de Beth Davenport. Y en Que Ver, resaltan que Liam Neeson sorprende gratamente con su interpretación autoconsciente del teniente Frank Drebin Jr., encajando a la perfección en una película tan consciente de su legado como brillante en su ejecución.


Uno de los momentos más celebrados -por mí- del estreno fue la aparición de luchadores como Cody Rhodes y Batista, quienes aprovechan sus carismas para regalar cameos memorables y reforzar la estética exagerada de la cinta.
Sin embargo, esa misma abundancia de bromas sin parar puede jugar en su contra. Desde mi perspectiva, el ritmo frenético y la repetición constante de chistes tan obvios terminaron por cansar, especialmente en la segunda mitad donde la trama —necesaria para sostener el metraje— parece interrumpir más que complementar el contexto cómico.
En conclusión, “¿Y dónde está el policía?” no es la comedia perfecta, pero sí la más audaz que hemos visto en años. Si buscas un entretenimiento ligero, familia o amigos reírse hasta doler, cumplirá con su cometido. Pero aquellos que esperen una estructura más tradicional o humor sutil quizá salgan buscando algo menos estridente.
¿La recomendaría? Sin duda. No es para tomársela en serio, pero su descaro y ritmo se sostienen… hasta que el cuerpo pide tregua para dejar de reír.




Fotografías: Paramount Pictures