El Servicio Postal Mexicano (Sepomex) atraviesa un escenario crítico en Baja California. En la oficina de Ensenada, una cartulina en el acceso da cuenta de que el personal labora “bajo protesta”. Empleados consultados señalan que la precariedad no es nueva, pero se agudizó por la ausencia de un sistema de transporte para repartir paquetería y correspondencia.
De acuerdo con trabajadores, las unidades de reparto presentan fallas mecánicas y permanecen detenidas en los patios, a la espera de mantenimiento. Afirman que no han recibido recursos federales para repararlas, lo que dejó a la operación local prácticamente sin movilidad. El resultado: entregas demoradas y acumulación de paquetes y sobres en instalaciones que no tienen capacidad ni logística para el volumen que reciben.
La escena dentro del edificio habla por sí sola: mobiliario deteriorado, falta de limpieza e infraestructura, y ausencia de tecnología; cajas en el piso y sobres sin clasificar. Mientras tanto, usuarios molestos reclaman en ventanilla por los atrasos, y el personal insiste en que hacen lo posible por mantener el servicio con lo que hay. Hoy, reportan, solo un vehículo que sale desde Tijuana viaja esporádicamente a Ensenada para descargar correo procedente de todo el país.
El malestar se replica en Mexicali, donde trabajadoras y trabajadores demandan mejores salarios, insumos y herramientas de trabajo. En las mantas colocadas en la fachada se lee: “Ya basta de que los trabajadores tengan que comprar con su propio dinero refacciones, gasolina y artículos de oficina para poder atender al público”. Si no hay respuesta del Gobierno Federal, advierten, podrían convocar a huelga en 2026.
Fotografía: Zona Norte